Hace unos años, tuve el placer de conocer al joven artista Alan Hernández (1988) en Xalapa. A pesar de que él se encuentra actualmente en Los Cabos y yo en Murcia, hemos seguido en contacto. Y cuando hace unos días, me escribió, pidiéndome que redactara un texto para su primera exposición, además de alegrarme mucho por su logro, acepté de inmediato.
Un límite expuesto es una muestra de su trabajo realizado en los últimos 10 años. Desde sus primeras búsquedas hasta sus primeros conatos de madurez. La radiografía de un alma inquieta que no ha seguido el camino fácil -la queja y el lamento- sino que ha intentado trazar nuevas huellas por caminos y rutas muy transitados de los que aparentemente no se podían extraer más lecturas e interpretaciones.
En fin, dejo a continuación el texto redactado para esta exposición que, confío, sea la primera de muchas más. No tanto por él sino por la sociedad de donde ha surgido. Necesitada urgentemente de diálogo y reflexión para salir de la espiral autodestructiva en que se encuentra inmersa.
Ahí va:








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