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Los bellos trajes de los nuevos Emperadores.

Feb 29, 2024 | 7 Comentarios

Unos cuantos días atrás visité el Museo Fundación Boyer Tresaco situado a la entrada de La Manga. En innumerables ocasiones había paseado cerca de este edificio pero nunca me había decidido a entrar. El motivo es la aprensión que me provoca el arte contemporáneo. Tal vez no tanto las obras indivuales sino lo que en su conjunto esconden, muestran y revelan. Lo que dicen de nuestra sociedad.

En la mayoría de las ocasiones en las que he acudido a una Feria o a una exhibición de piezas actuales no he concluido mi visita satisfecho. Cuando las contemplo antes que preguntarme con admiración cómo el artista ha sido capaz de reflejar tal o cual idea, suelo formularme el siguiente interrogante: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

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Hace ya bastante tiempo que los museos de arte contemporáneo me provocan sensaciones parecidas a las de la mayoría de periódicos. Abro sus páginas y percibo al momento la inmundicia del mundo contemporáneo. Un nauseabundo olor a intereses políticos, manipulación social, oportunismo personal y mezquindad colectiva que únicamente es atenuado por el buen hacer de unos cuantos articulistas. Algo parecido a lo que ocurre en esas exposiciones colectivas salvadas por tres o cuatro obras, por unos pocos pintores o escultores. Generalmente, no más de cinco.

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No es muy conocida la faceta de comentarista artístico de Antonio García-Trevijano pero hay que recalcar que fue un excelente ensayista. Un muy lúcido observador de la realidad artística. En uno de sus artículos aseguraba que «lo peor que le ha sucedido al arte ha sido caer en las garras de la literatura ininteligible de la crítica profesional. La superchería es aquí tan consustancial como en el discurso político. Sólo puede verse con claridad desde fuera».

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Debo reconocer que mi primer contacto con las obras de Boyer Tresaco fue mucho mejor de lo esperado. Mi impresión fue buena. Disfruté de varias de ellas. Tampoco me sentí sobrecogido. Pero en general aprecié su contextura rugosa bastante adecuada para tratar el peliagudo tema de los emigrantes africanos. Una realidad con la que tan fácil resulta caer en la demogagia o explotarla para nuestros propios intereses. Los del artista, me refiero.

Todo iba más o menos bien (la verdad es que tenía muy pocas expectativas) hasta que me encontré con una obra o una escultura (o algo parecido a una escultura o una obra) titulada 2200 metros cúbicos de nada. Cuando la vi no pude, claro, evitar fotografiar el folio en el que se nos explicaba el material utilizado para componer su magnífica contextura.

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Los periódicos no tienen ya el objetivo de informarnos (¿alguna vez lo tuvieron?) sino el de seducirnos, dividirnos y o bien confirmar nuestros sesgos cognitivos o bien emocionar. Provocar adicción. Un cúmulo de sensaciones que nos hagan volver a abrirlos por más que nos juremos no hacerlo ya más.

Los periódicos no informan de acontecimientos sociales y políticos sino que utilizan esos mismos eventos para provocar indignación, ira o euforia. Todo menos ayudar a crear conciencia crítica y mucho menos informar. Los periódicos, de hecho, son prestigiosas herramientas de propaganda institucional y política. Son correas de transmitión ideológicas. Neutralizadores de toda conciencia social colectiva. Armas al servicio del poder contra la libertad intelectual.

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La arquitectura de no-lugares como La Manga es tan vulgar, tan zafia, que un edificio como el de la Fundación Boyer Tresaco tiene que destacarse por fuerza. Aparentemente, aporta un toque de clase. Pero no hay que confundirse. Si lo hace es gracias a lo que tiene alrededor. Porque el edificio no es el opuesto a su entorno. No es un rayo de luz en la noche sino que es más bien una manifestación decorosa (y un tanto presuntuosa) de la alta cultura.

El edificio se alimenta de la fealdad cotidiana. Brilla gracias a ella. Da una imagen de fría racionalidad en un lugar que es la viva imagen de los desórdenes producidos por la cultura del ladrillo. Es así que encuentra su justificación y fácilmente recaba el apoyo de todas esas fuerzas políticas (partidos) que son, en gran medida, causantes del caos cotidiano que el edificio pone aún más de manifiesto.

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Indicaba Antonio García-Trevijano: «Estamos tan acostumbrados a vivir en la falsedad de nuestras instituciones y en la grosería de los espacios públicos que ya ni siquiera advertimos la falta de sinceridad y belleza en el arte. La única ficción, junto a la religión, que traiciona sus fines cuando deja de ser sincera. Un arte falso es denigrante».

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¿Esta habitación que vemos aquí es una obra de arte o no lo es?

Esta pregunta que se hiciera antes Magritte con su famoso retrato de una pipa, pudo tener cierto sentido en su momento. No digo que la tuviera sino que pudo tenerla. Refleja de hecho el momento en que lenguaje y realidad se comienzan a separar en Occidente. Explica en parte dónde estamos. Algo parecido a lo ocurrido con el urinario de Duchamp. El urinario (más allá de su, en apariencia, nulo simbolismo) era una imagen clara del vertedero en el que terminaría convirtiéndose Occidente. Tal vez fuera o no fuera esa la intención del artista francés pero su confrontación con los espectadores poseía una fuerza corrosiva que aún no ha perdido. Es al mismo tiempo advertencia del destino del arte y clarividencia sobre su futura irrelevancia, sostenida apenas (y, sobre todo) por el elevado precio de las obras.

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Para Antonio García-Trevijano: «Falta belleza en el arte. No importa. Marchantes, críticos y secretarios del poder se la ponen. (…) El Estado de los partidos, los marchantes y las casas editoriales, verdaderos exterminadores de los brotes esporádicos de sinceridad en el arte, alimentan la falsedad de las obras artísticas para perpetuar su propia artificialidad, su poder y su lucro, a costa de la belleza».

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Los periódicos se han convertido en el policía bueno de la sociedad del espectáculo. El malo es la televisión. Si la televisión es un ansiolítico indispensable para las personas mayores, los niños y muchos trabajadores, el periódico es el tranquilizante de universitarios, intelectuales, individuos con cierta conciencia política y empresarios. En gran medida, es un tablón de anuncios. Un mercado de ideas en el que la verdad no importa. Importa el interés político y el económico. Una píldora para adormilar conciencias y hacer olvidar lo esencial.

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¿Es esta la obra expuesta por Boyer Tresaco en su Museo Fundación o no lo es?

Al llegar a casa, busqué algún texto (no quise ir a la página del artista) sobre 2200 centímetros cúbicos de nada. No es por ser redundante pero, exacto, no encontré nada. Sí pude saber que no era esta la única obra de estas características que Boyer Tresaco había realizado. Reivindicaba, de hecho, ser el pionero en lo que denominaba «espacios de ausencia» o «esculturas invisibles». Al parecer, desde 2001 se había especializado en todo este tipo de «obras inexistentes».

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La información sobre las inexistentes obras del artista español la encontré en un artículo colgado en la web de laSexta; la cadena de televisión. El texto daba cuenta por cierto de una arisca polémica mantenida entre Boyer Tresaco y otro reconocido escultor italiano, (Salvatore Garau), que había vendido una escultura invisible por 15000 euros. Y aseguraba ser el primero en componer una obra de este tipo.

La contrarréplica de Boyer Tresaco no se hizo esperar. El pionero en crear obras inexistentes era él.

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Para apoyar su postura, el artista español citaba ni más ni menos que un artículo de un periódico. Concretamente, del New York Times que ya en el año 2003 había definido a sus habitaciones invisibles como producto de una  «exquisita técnica de su invención».

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Aparecieron también dos artistas norteamericanos que denunciaron al italiano porque aseguraban crear obras invisibles siguiendo los dictados prescritos por el maestro Boyer Tresaco. Salvatore Grau era, por tanto, un advenedizo.

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No dudo que existan ensayistas y profesores universitarios que habrán realizado textos más o menos complejos sobre las esculturas invisibles de Boyer Tresaco. No dudo que recibirán el aplauso de sus colegas. No dudo que serán publicados. No dudo que serán aceptados. No dudo que serán respetados. No dudo que sus palabras respalden teóricamente el esfuerzo de los artistas. No dudo que los artistas justifiquen el precio de algunas de sus obras apoyándose en estos ensayistas y profesores universitarios.

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Hace varios siglos Miguel de Cervantes escribió un magnífico entremés, El retablo de las maravillas, en el que dos pícaros (Chirinos y Chanfalla), realizaban en un pueblo una representación teatral de alto cuño. Aseguraban que la pequeña caja de títeres que portaban era, en realidad, un mágico arcón del que brotaban un sinfín de prodigios que sólo podrían contemplar quienes no tuvieran sangre judía y no fueran hijos de bastardos. Por supuesto, todas las autoridades allí presentes aplaudían y gozaban del inmenso espectáculo presentado (los imaginarios toros, ratones u osos colmeneros entre múltiples maravilas) por más que, en realidad, no había nada ante sus ojos. Eran simplemente objeto de un timo que nadie se atrevía a denunciar.

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La primera profesión de Boyer Tresaco fue economista y auditor oficial de cuentas.

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Decía Antonio García-Trevijano: «Los artistas plásticos actuales reclaman dinero, respeto y admiración por la secreta belleza de unas obras de arte que sólo ellos, sus colegas, sus galeristas, sus marchantes y sus críticos apadrinadores (cuyo lenguaje denota que no tienen nada que decir) se empeñan en comprender. Nunca he leído una línea con sentido, ni oído una palabra con significado, que me hiciera sentir, o al menos entender, la belleza encerrada en composiciones sin forma o combinaciones sin contenido».

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Es muy conocida la estafa de las preferentes llevada a cabo por las sucursales bancarias durante el siglo XXI, en un supuesto período de expansión económica.  La mayoría de empleados de los bancos se dedicaban a hacer pasar la nada más absoluta por un prodigioso retablo de interminables monedas.

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Por supuesto, el periodista responsable del artículo aparecido en la web de LaSexta no se hacía ninguna pregunta sobre la naturaleza del arte ni el sentido de la obra invisible de Boyer Tresaco. Sí dejaba muy claro que, según parece, el dinero recaudado por su primera escultura invisible vendida fue destinado a «comprar medicinas para las personas más necesitadas».

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Apadrinemos a los artistas para que ellos apadrinen a los más necesitados.

Compremos la nada creada por los artistas para que los artistas den nuestro dinero a los que no tienen nada.

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Como es bien sabido, «El retablo de las maravillas» de Miguel de Cervantes se encuentra basado en un muy popular relato: «El traje nuevo del Emperador». Un cuento que no necesita presentación.

A día de hoy, (y probablemente como ha sido siempre) tengo la impresión de que cuando la prensa señala con mucha insistencia a un lugar en concreto es porque no quiere que veamos el origen y causa de los sucesos y es necesario ocultar otro evento. También creo que si hoy alguien realizara una nueva versión de «El traje nuevo del Emperador» variaría un poco el final del relato. Si un señor señalara con el dedo al Emperador exponiendo sus desnudez, no faltaría quien respondiera: «Claro que va desnudo. Esa es precisamente la gracia del traje nuevo del Emperador. Que todos sepamos que va desnudo y que sigamos comportándonos como si fuera vestido».

Tengo para mí que mientras el debate sea si el Emperador va desnudo o va vestido, su poder en el trono está asegurado. De esa diatriba por cierto viven muchos periodistas, críticos de arte, banqueros y artistas. Shalam

لا يمكن الحوار مع شخص لا يعرف كيف يفكر.

No es posible dialogar con quien no sabe razonar

7 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….¿gran tomadura de «pelo»?…..no……es una obra contemporanea que responde a los tres criterios necesarios: el significado, el material y la necesitad de la participacion del que lo ve…..
    2imagen….edificio muy americano, muy bauhaus,(putada porque por alli lo que habia era ceramica extraordinaria (de ubeda,jaen…
    de teruel, de larios, etc) para güiris culturetas….jajaj…(y a precios populares)….uhmmmmmm….dinero caca, aghhhh……
    3imagen….enunciado de un problema de geometria (calculo de volumen de un cubi y paso de unidades)……nivel 2º-3º de ESO….
    4imagen….joseph beuys(1926-1986) llenó este espacio de mantequilla y mantas sanitarias(del ejercito de aviazacion del tercer reich, con cruces rojas en ellas)….beuys aviador derribado en suecia y en consecuencia un artista en la naturaleza…..
    5imagen….paso de cebra vertical(abbey road, beatles)…..un bocado en una de las barras de asfalto daria como resultado : un condenado a muerte se ha escapado…..sonrisa….
    6imagen….ole con ole, ole y ola ! (la ia nunca vencera a la inteligencia-imaginacion natural), (duchamp aunque avance nunca adelantara a picasso)….
    7imagen….me encanta, gran aprendizaje, gran autoritarismo, gran happening……todos somos reyes universales….
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=9BznFjbcBVs….1969
    oh! darling….beatles…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Obra para repartidores de cupones, que diría Buñuel. Estampitas. Maravillas prodigiosas. Vivimos en democracia, claro. 2) Bauhaus-Berlín. Ateísmo estético. 3) Novela moderna. Los complicados problemas del Lazarillo de Tormes. ¿Cómo ganarse la vida? 4) El grito de Munch convertido en descaro socialdemócrata. 5) Mil Anuncios. Está caro el metro cuadrado. Summers. To el mundo es gûeno. 6) El monolito Kubrick. Lygetti. 7) Comedia dell arte. Pícaros, polichinela, Cervantes, la profundida del buen humor. 8) Un rey con kilos de más. ¡Esto es inadmisible! Que lo pongan a dieta ya. PD: El traje que más me gusta de este desfile de modelos es el segundo. Ese negro elegante y puro.

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  2. andresrosiquemoreno

    la 4imagen….la de citizen kane-1941….se me olvidó comprarla!….
    la 5imagen…la de la habitacion mudanza…
    y asi…..

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  3. Marcelo

    Excelente ensayo critico Alejandro. ¿Qué es lo que se representa cuando no se representa nada? Queda claro que existen seres humanos que saben cómo hacer dinero y otros que necesitan ser engañados, creo que esto lo he visto a diario no solamente en exposiciones de arte, las religiones juegan con el invisible espíritu y generan millones.

    Responder
    • Alejandro Hermosilla

      Así es. Marcelo. En el mundo parece que siempre habrá estafadores y estafados. Pero todo tiene un límite.

      Responder
  4. Eduardo Saro

    Era más que necesario un pequeño repaso, a la actualidad del sector que más representa, lo que de bueno profundo o nuevo,
    pueda surgir de un ser humano de su tiempo, de su siglo.

    La expresión artística siempre presa del lenguaje determinado a dominar, para que le sea más fácil la realización de su perseguida forma, de tal modo que pueda soltar su mente e intentar sobre una idea preconcebida o a caballo de la misma, tener capacidad de maniobra total como Miles cuando creaba improvisado.

    De lograrlo pensará que su obra es de interés para los demás,
    al mostrarla a los demás, deberá tener sus motivos y razones para llegado el caso, dar algunas explicación y facilitar su comprensión y mejor valoración.

    Esta práctica acerca y enseña de eso se trata, su ausencia o llegar a decir que es la obra la que habla… es muy sospechoso de su parte dadas sus supuestas dotes, al «ocultar» el quid de la cuestión.

    Ahora si hay obra de presencia inexistente, mudo me quedo.

    Responder
    • Alejandro Hermosilla

      Muchas gracias como siempre por tus comentarios Eduardo. Valiosos y certeros. También lúcidos.

      Responder

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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