Un camino. Día 1 (2)
Dejo a continuación la segunda parte del avería dedicado a contar mis sensaciones y experiencias del primer día del Camino de Santiago. Un camino....
Las ciudades americanas, sin embargo, parecen salvajes puñaladas. Grietas en el rostro de un sangriento asesino. Son como animales. Lo mismo nos muerden que nos lamen las manos pero su actuación tiende a ser espontánea. Natural. En Buenos Aires, hubo muchachos que me regalaron libros tan sólo para que guardara un bonito recuerdo de ellos. Hubo tardes de fútbol en que caí al suelo celebrando un gol de Boca con varios desconocidos mientras varias personas se amontonaban sobre nosotros gritando y sentía que me faltaba el aire. Hubo noches en las que caminaba por sus calles como si fuera una bestia sedienta, todas las mujeres estuvieran desnudas y los hombres acariciaran el sexo en sus manos.
Las ciudades americanas no son ateas porque los edificios no han podido todavía ocultar el sufrimiento de los excluidos y de los emigrantes. Las historias de dolor y desarraigo que miles de personas comenzaron a experimentar al subir en los barcos. Por lo que claman airadas un día tras otro contra dios como venganza. Necesitan que exista un creador para subsistir ellas a su vez.
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