Cuatro superhéroes de la Marvel
Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión al orgiástico concierto que dieron ayer Kiss en Cartagena. El cual recomiendo leer...
La banda eslovena es en sí misma uno de los mayores homenajes al macarrismo y a la chulería épica. Es una mezcla loca entre Manowar y Ministry. La destrucción artística y la marcialidad militar. La chulería tecnológica y el orgullo patriótico. Para ellos, la música no es un pasatiempo. Es un tótem. Una herida sagrada. Un círculo mágico que los convierte en caballeros templarios. Ciegos defensores de su patria y los campos y bosques que la integran.
Como se comprenderá, por tanto, la mezcla de Nietzsche y Laibach podía haber acabado generando una obra excesiva. Yo imaginaba el disco como un aquelarre kitsch. Un submarino inagotable de exabruptos industriales y gritos animales. Un eructo cósmico extenuante. Y, sin embargo, Laibach -ayudados en este caso concreto por la RTV Solvenia Symphony Orchestra- han creado una obra introspectiva. Una sinfonía moderna y, en cierto sentido, minimalista cuyos ecos de grandeza se encuentran muy contenidos puesto que más que en los aspectos externos y la fiereza del Zaratrusta de Nietzsche, se centran en retratar su mundo interior. En describir por medio de lacerantes sonidos, la grave y sepulcral voz de Milan Fras y la inquietante de Mina Špiler, los recovecos del pensamiento de un libro totalitario y profético. Una de las Biblias eternas del nihilismo y el pensamiento salvaje.
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