Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares
Voces en off es un magnífico ejemplo de lo hasta ahora expuesto. Un libro que explora el lado oscuro pero lo hace tan racionalmente que pareciera que el poeta fuera un científico. Y, ciertamente, a pesar de formar un conjunto poético unitario, yo disfruto más leyéndolo como un ensayo, una serie de reflexiones y aforismos o un tratado filosófico poético escrito en verso que como un poemario al uso. Probablemente, porque es un texto que -entre otras muchas cosas- describe la disolución del arte clásico centrándose en una de sus ramas -el teatro- donde con más evidencia se puede constatar la falta de fuelle occidental. Tanto es así que, en cierto modo, propone el progresivo oscurecimiento del arte teatral como reflejo y metáfora del anunciado fin del humanismo. Esa decadencia occidental que ha pasado de ser un presagio a casi una evidencia y ha terminado en convertirse en una catástrofe espectacular televisada a todas horas que, no obstante, posiblemente no anuncie tanto un definitivo ocaso como un nuevo renacer. La llegada de otro orden de cosas que Voces en off se atreve a aventurar mezclando casi compulsivamente a Gilles Deleuze y a Friedrich Nietzsche con Roberto Juarroz y Maurice Blanchot. A Heidegger, Woody Allen y Alain Badiou con Mallarmé, Ingmar Bergman y Lewis Carrol. Esto es; convirtiendo el territorio filosófico en un campo de supuestos e hipótesis y el poético en uno de certezas y verdades. Transformando la literatura en ciencia, la ciencia en literatura y ambas en fugaces destellos. Llamas y eclipses. Silenciosos vórtices.
En cualquier caso, Voces en off es un libro tan ambicioso y complejo que la mayoría de las descripciones de su contenido tienden a quedarse cortas. A estrellarse contra las aspiraciones de este artista incandescente y las limitaciones del lenguaje. Ese lenguaje que en la obra de Céspedes es en parte, muro limitante para penetrar en el mundo de lo indecible pero, a su vez, es lo suficientemente fluctuante y frágil como para bucear en los océanos de lo imposible.
0 comentarios