Un cordobés
Hace unos cuantos días murió Antonio Gala. Un escritor que causó furor en los años 80 y 90. Durante un tiempo, sus intervenciones televisivas se...
No tengo ninguna teoría sin embargo sobre el hecho de que de Aragón hayan surgido unos cuantos de nuestros iconos surrealistas: Luis Buñuel, Sergio Algora y Raúl Herrero. Sí que detecté cuando estuve en Zaragoza hace casi dos décadas que las personas eran sumamente profesionales pero también muy rígidas. Sonreían un poco menos de lo habitual. Probablemente se tomen bastante en serio a ellos mismos y no toleren tanto el humor socarrón como algunos de sus vecinos. Motivo por el que haya que utilizar armas más sutiles y rebuscadas para combatir la racionalidad y el tedio. Esas que suministra de contrabando con mucho gusto el surrealismo. Y haya, en definitiva, que tirar más de Fantomas y Gómez de la Serna que de Gila y Ozores para sobrevivir.
Si he realizado estas pequeñas reflexiones es porque hace varios días leí Rascayú. La primera novela de Raúl Herrero. Una oda al surrealismo castizo hispano, a los patios de colegio antiguos y a esos viejos pueblos en los que aparentemente el tiempo no pasaba, pero la existencia se encontraba contenida en su totalidad en sus calles desteñidas por el calor y la lluvia seca. Una de esas escasas novelas lúdicas en las que el lenguaje se convierte en miel poética. Cada frase podría corresponderse con el verso de un poema o ser parte de un refrán y, al mismo tiempo, tiene todo su sentido que aparezcan en un libro pulp o antropopsicodélico donde los géneros literarios y estamentos sociales son constantemente parodiados. Y lo único sagrado y que queda en pie es el sentido del humor: el bigote de un gato moviéndose constantemente en el centro de un lienzo.
Creo que el candidato perfecto para realizar una adaptación fílmica de la primera mitad de Rascayú era Edgar Neville e Iván Zulueta de la segunda. Aunque también pienso, obviamente, en Jess Franco. Para la banda sonora, teniendo en cuenta que Waldo de los Ríos está muerto, escogería o bien a Jaime Sisa o a Pascal Comelade. Dependiendo, claro, del enfoque se le quisiera dar al filme (que imagino en un blanco y negro de televisión de los 60). Obviamente, de encontrarse vivo, uno de los actores tendría que haber sido Paul Naschy. El papel del Conde estaría sin dudas destinado a él. Con el del sargento Porocho tengo mis dudas. Pero lo veo o bien con los rasgos de José Luis López Vázquez o con los de José Saza. En cuanto a actrices, no sé en qué papeles en concreto, pero tendrían que aparecer sí o sí Julia Caba y Florinda Chico. En cualquier caso, y tirando de disparate, ¿Qué tal por cierto también una aparición especial de La Trinca o de Faemino y Cansado en medio de la película?
Me parece muy sintomático que los nombres que se me ocurran para realizar una adaptación a la pantalla de Rascayú estén prácticamente todos muertos. Tal vez sea yo el único pero no interpreto solamente esta obra como una parodia del género detectivesco sino como una secreta novela de vampiros y zombies. Así que prácticamente no se me ocurre nadie vivo que pudiera aparecer en ella. Y si lo está, no es precisamente un adolescente. Probablemente porque Rascayú, como el surrealismo, se ocupa básicamente de fantasmas; de convertir el mundo fantasmagórico en real. Shalam
1ºimagen:…..grrrr!!!, te como…….
2ºimagen:….me la cogere con papel de fumar!!!!…………..
3ºimagen:…..ahora no puedooo, estoy abducido!!!!………..
4ºimagen:…..amarrate al siglo xix……………..
5ºimagen:…..si supieras que llevo los bolsillos llenos de sangre huirias del hachote divino, s.s………….
A tus comentarios, yo les añadiría una música gótica, órganos Hammond, pienso en algo así como la maravillosa banda sonora de Dark shadows. Esa cosa maravillosa de Robert Cobert Orchestra. https://www.youtube.com/watch?v=nqo-bLgmbSU&list=PLD9A2F99FDCB0B033