El túnel del amor
Leer la biografía de Springsteen me ha hecho volver a escuchar muchos discos suyos que se encontraban apiñados en el armario. Ha revitalizado el...
Violator es un disco tan perfecto que podría creerme que hubiera sido grabado por máquinas. Es sensual y armónico y equilibra perfectamente la faceta techno y la pop. La imaginería angélica y la viciosa.
Violator es uno de esos discos en los que todo funciona. Una obra abstracta e infecciosa. Sexual y melancólica. Industrial y erótica. Onanista y complaciente. Ideal para bailar en discotecas, drogarse o incluso meditar. Una radiografía absolutamente espectacular del frágil amor moderno. De la dictadura de la ambigüedad. Un disco que podría servir de banda sonora a cualquier película sobre yonquis contemporáneos o de un desfile de moda. Recuerda de tanto en tanto a las aventuras musicales de Brian Eno y podría ilustrar perfectamente un documental sobre la decadencia de Europa. Shalam
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