AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Música E Trueno

Trueno

May 12, 2025 | 2 Comentarios

Estos últimos días he estado realizando una serie de averías de título Lonja Negra. En el último de todos me preguntaba si iría o no a ver el concierto de ayer de Xisco Rojo y Fouce en la sala de Murcia. En fin. Al final me dejé llevar y acudí. ¿Podía no haberlo hecho?

Obviamente, este avería se encuentra dedicado a lo vivido pocas horas atrás en el estómago de Chulthu. La negra pescadería.

   Trueno

Todo cuenta cuando se va a un concierto. Por supuesto, el tiempo también. ¿Por qué digo esto? Porque media hora antes del recital de Xisco Rojo y Fouce el cielo se nubló y amenazaba tormenta. Aparecían relámpagos en medio de carnosas nubes que recordaban a las noches primitivas. Aquellos rituales de guerreros previos a días de caza o de batalla en los que los integrantes de la tribu unían sus manos y realizaban ofrendas al cosmos. A los dioses de la ira y de la fecundidad. También, claro, a los malignos.

Es difícil imaginar mejor preludio a una noche dedicada al intimismo ruidista y al doom metal. Al heavy metal del siglo XXI. El visceral y experimental pero también el eterno. Al ruido. El de los primeros tiempos y el de los últimos. El de los asesinos de búfalos y el de los ermitaños en los montes.

La noche comenzó con un recital en solitario de Xisco Rojo. Un tipo que me cayó muy bien. En la barra se me presentó. Le pregunté qué esperaba del recital y me dijo que su mayor deseo era que todos nos desnudáramos. Obviamente, me conquistó al momento. Un tipo que diga eso ya es de entrada mi colega. Luego estuve charlando con él y sobre todo, prestando atención a las conversaciones que tenía con unos cuantos de los asistentes y la verdad es que nada de lo que decía tenía desperdicio. Así que le dije que me gustaría entrevistarlo. Algo inédito en avería pero que creo que puede resultar bastante interesante.

Según parece, Xisco llevaba tiempo preparando su recital en Lonja. Él suele tocar mucho más en acústico. Así que tuvo que prepararse para la ocasión.  Se nota que lo hizo bien. Con su guitarra, los pedales, una mesa de mezclas, con muy pocos elementos, logró crear atmósferas que por un lado recordaban a Ry Cooder y por otros se mecían en el ruidismo. Creo que en el fondo Xisco es un romántico. Un romántico abocado a vivir en la sociedad de la destrucción. Su directo poseía el lirismo propio de los solitarios, de los viajeros, de los tipos empeñados en convertir su vida en una obra de arte pero, al mismo tiempo, reflejaba bien la dureza de los tiempos que vivimos. La guitarra eléctrica sonó como un cañón vacío. Transmitió la seca aridez que se percibe en cada rincón de las sociedades neoliberales.

Por otro lado, me sorprendió la erudición de la que Xisco hacía gala. Presentaba sus temas haciendo alusión a realidades históricas de varios siglos atrás y a diversas tradiciones musicales. No tengo dudas de que sus explicaciones eran reales. Pero Xisco tiene carisma y daba la idea de que podría también estar inventándoselas. Eso es lo que me fascinó del músico. Que había logrado crear un personaje. Alguien surrealista y mágico con el que uno se podía imaginar compartiendo todo tipo de anécdotas en un viaje en Interrail.

Ok. Xisco hizo sonar loops, logró hacer vibrar las guitarras y crear atmósferas.  Estoy convencido de que ningún disco puede recoger lo que transmitió. El directo se hizo para noches como estas. Espacios tan pequeños como Lonja Negra te aseguran que el concierto sea una experiencia. ¡Bravo!

Después de Xisco, llegó Fouce. Una banda avasalladora, atmosférica y rítmica. Un hacha violenta. Una banda de metal industrial del siglo XXI que lo mismo hacía pensar en el doom metal que en el drone. Lo mismo hacía pensar en OM (la banda norteamericana) que en las excursiones fuzz de Julian Cope. Ok. Fouce están lejos del garage pero comparten con Julian el alma druida, el toque chamánico. El sello de los bosques oscuros.

Supongo que lo que que voy a decir es una herejía pero me recordaron a Death in Vegas. Fouce eran un diabólico cruce entre Death in Vegas y Black Sabbath. También sonaban por momentos a Sunn O))). En el concierto tocaron sin hacer descansos en los temas.  ¡Qué gran idea! O mejor dicho, ¡Qué gran experiencia! Eso provocó que por momentos entráramos en trance. Logró condensar más locura en la sala.  Mayor inmersión en la música, en el ritual. A veces creí ver el espíritu de Ozzy Osbourne recorriendo el techo con un vestido rojo.

La banda compuso un castillo. La batería a veces sonaba como la voz. La base rítmica fue de una contundencia bestial. El bajista parecía estar dando martillazos con su instrumento. Y el vocalista gritaba como si fuera un lagarto lovecraftiano. Imagen a la que contribuía su cuerpo lleno de tatuajes como si fuera el de aquel guerrero que protagonizaba Valhalla Rising (el filme de Nicolas Winding Refn).

Joder. Estos días voy a escribir escuchándolos. El jardinero o Un reino oscuro podrían perfectamente tener como banda sonora el único disco de Fouce: Fío. Una salvaje brutalidad. Esto sí que es Metal del siglo XXI. También rock eterno. Uno sale, se desplaza, viaja, va a Lonja Negra a vivir experiencias así. Contundentes. Secas. Oscuras. Viscerales.

Fouce no tocaron mucho tiempo pero casi mejor. Lo que tenían que decir fue tan claro que no hacía falta que se alargaran más. Los monstruos no están varias horas devorando a sus víctimas. Por lo general, lo hacen con rapidez. Saboreando la carne y la sangre. ¡El concierto de Fouce fue un gran ritual! Por momentos, sentí que estaba en medio de una de aquellas historias de Conan en las que algún hechicero iba a sacrificar a sus vestales. ¡Rituales sangrientos!

En fin. Lonja negra posee algo espacial. Si la vanguardia existe y tiene sentido es por lugares así. Alejados de la ciudad y pequeños. Lo que provoca que uno pueda interactuar con los músicos como si fueran nuestros colegas. Que todos seamos parte del ritual. Que público y músicos seamos tribu.

En fin. Como guiño a los que han seguido todos estos últimos averías de título Lonja Negra, decir que el dj que se encargó de cerrar la noche fue René. Sí. ¿Cómo no? René. Alguien con tanta experiencia que no se complicó. Fue a lo efectivo. Mezcló stoner,con rock industrial y drone de una manera sutil pero contundente. Lo hizo tan bien que provocó que por momentos pareciera que Foute seguían tocando.

¡Sólo eché de menos algo durante esta noche! ¡Que lloviera! ¡Si hubiera diluviado habría sido la noche perfecta! Shalam

إن أقدم وأقوى عاطفة لدى البشرية هي  الخوف

La emoción más antigua y más fuerte de la humanidad es el miedo

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1-2imagen….pongo la mano prehistorica (el circulo) y soplo apareciendo el negativo en los lomos de los caballos…….
    3imagen….no conocia ni a xisco rojo ni a souce (onda cabeza borradora)….buena impresion….tierras muy redondeadas humedas
    4imagen….ataque del azul escenario…..
    5imagen….miña terra galega (a santa compaña)…..
    6imagen….la invasion del azul escenario se ha consumado….
    PD…golpes bajos…a santa compaña….
    https://www.youtube.com/watch?v=_Xeu3iWkRHE….1984…otra cosa…….domenico modugno al aparato……sonrisa….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) La negra destrucción. 2) Mondrian en el mundo de la era de piedra. 3) Niñito gusano. Enano gigantesco. Zebra enana. 4) Dandy surrealista al ataque de los lados oscuros del lirismo 5) Podría aparecer en «El proyecto de la bruja de Blair».6) Ruptura y locura. Llegan las hordas vikingas. PD: A) Enormes Golpes Bajos. Más allá del doom. Otra dimensión. Transmitir con sutileza. Modugno…Fellini..jaj

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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