El sonido de las piedras
Dejo a continuación un breve avería dedicado a Bone Machine, el disco de Tom Waits. El cual recomiendo leer escuchando el tema que lo abre: "The...
A día de hoy, no he leído ninguna entrevista con ninguno de los miembros de Kvelertak. Y supongo que continuaré obrando de esta forma puesto que sin tener apenas conocimientos ni de sus gustos ni de sus influencias, puedo dejar volar mejor mi imaginación. Situar este dulce juguete del metal y sus dos consistentes predecesores –Kvelertak y Meir– allí donde lo desee.
He de reconocer que siempre he respetado el death metal nórdico aunque había algo en mí que se resistía a abrazarlo. Sí, sé, que Nattesferd no es exactamente death metal sino más bien hard rock surgido en las cuevas e interpretado en revoltosos amaneceres, pero me hace entender mejor este estilo: un río nocturno parecido a los aforismos de Nietzsche y poemas de Hölderlin lleno de peligrosas guitarras oceánicas. Y visualizarlo no tanto como una reacción (y consecuencia) de la era de la información y la tercera (o cuarta) revolución industrial sino como una de los últimas fronteras donde aún anida el romanticismo. Un eclipse de oscuridad surgido de las entrañas de los terremotos con la esperanza de que el Apocalipsis llegue al fin, los asesinos caminen de nuevo libres en los monasterios y los supervivientes de las catástrofes puedan como antaño follar libremente en acantilados y ríos. Una oda épica a aquellas tribus cuyo único objetivo era rescatar a la humanidad perdida. Shalam
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