El túnel dionisíaco
Fue tanta la sobreexplotación que se produjo de la figura de Jim Morrison y la música de The Doors a raíz de la película que les dedicara Oliver...
Una misa en una catedral consagrada al demonio. Una ceremonia en la que cada uno de los asistentes entrega su alma voluntariamente y sin coacción alguna a sacerdotes que rajan su corazón con cuchillos. Un mundo donde el único conato de civilización se encuentra en las manos de los hechiceros y no hay más monumentos en pie que los megalíticos. El signo de kish. Varias mujeres echándose en brazos de una bestia exigiendo ser penetradas por ella. Un hombre arisco con una cicatriz en la cara que golpea a latigazos el cuerpo de sus hijos cada mañana. Aquello que se escucha cuando un dios introduce su pene en el ombligo del planeta. Las pesadillas de los torturados un día antes de ser apresados por sus captores. La mirada en las tinieblas de un dios que ríe junto a otros dioses que ríen y una pléyade de sacerdotes que ríen al posar sus viscosas manos sobre un grupo de niños que lloran y de madres que lloran y de padres cuya cabeza ha sido descuartizada. Los bárbaros invadiendo el imperio romano de Occidente y el de Oriente. La caída de Constantinopla. El derrumbe de las iglesias bizantinas. Las luchas entre iconoclastas y muertos de hambre. La peste en las películas de Ingmar Bergman. Un grupo de leprosos caminando libre por las aldeas invitando a vino a quien se cruza con ellos. Perder la virginidad durante la hora del lobo. Ser Abraham y no detener el brazo con el que sacrificar al niño Isaac. La morgue. La muerte que habla y camina y besa sin piedad y por azar al primer ser humano que encuentra en su camino. El lenguaje de Satán. El primer pecado de orgullo y avaricia. Y el de gula y egoísmo. Un mar de lagartos que ríen y muestran sus dientes cuando contemplan un náufrago a la deriva. Y las carcajadas de todos los seres humanos que han dispuesto de la vida de varias almas en sus manos y han decidido acabar con ellas.
Con pocos recursos, con inmensa intensidad y devoción mística por la música, Sunn O))) han construido la banda sonora de un funeral. No ya el de la civilización occidental sino el de todas la que existieron y existirán. Se han introducido en el fondo de los mares y desde allí han escuchado las voces emitidas por dios cuando sin descanso construyó este mundo. Porque su música es un mantra. Es como el Universo, eterna. Se escuchó en Babilonia, en Persia, la mañana en que Satán desenvainó su espada contra un ángel y cuando el Ku Klux Klan realizó su primera matanza y se continuará escuchando cuando los Borgia resuciten, Adán y Eva caminen de nuevo por el paraíso, los dinosaurios se alcen otra vez por la tierra y el lado oculto de la luna resplandezca. Sea completamente visible a todos los seres de este y otros planetas. Shalam
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