El mar delirante
La República Dominicana es una isla consagrada al consumo zombi y a la diversión zombi. Es una receptora continua de basura neoliberal. Sus playas...
Lo malo de algunos viajes como de ciertos libros es que acaban. Un viaje nunca debería terminar como tampoco debería hacerlo un verdadero libro. Anteriormente, las depresiones eran anunciadas por unas leves lluvias que avisaban de la conclusión del verano y ahora, por los cristales pequeños de un avión o un pasaporte a punto de caducarse. Leer es olvidarse de uno mismo y viajar, recuperarse. Trabajar, por el contrario, destroza el mundo y el alma. Es una obligación criminal. Aunque, realmente, no estoy seguro. Debo reconocer que cualquier palabra que diga hoy, probablemente sea falsa o incierta porque volver de un viaje no es sano. Destroza el corazón y la psique.
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