AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Música E ¿Qué es esto que vi? (1)

¿Qué es esto que vi? (1)

Mar 22, 2025 | 2 Comentarios

En varias ocasiones he realizado averías sobre algunos de los mejores conciertos a los que asistí a lo largo de mi vida: Bowie y Underworld en el Doctor Music, Carter U.S.M, Saint Etienne y Tortoise en Benicasim, Human League y Motorhead en Buenos Aires, Depeche Mode en Madrid, Willy Deville y Chris Isaak en San Javier, Animal Collective y Grace Jones en Sonar, Brian Wilson en Barcelona, Bob Dylan en México, Salif Keita, Kiss,  Mc Coy Tyner trío y David Byrne en Cartagena, Blixa Bargeld en Sevilla, Za! y King Crinsom en Murcia. ¡Todos maravillosos a su modo! ¡Inolvidables!

De lo que nunca he hablado es de los peores conciertos a los que asistí. Pero tal vez sea un buen momento para hacerlo. Los tres fueron en Primavera Sound. Un festival en el que desgraciadamente nunca he vivido un concierto memorable. Tal vez sólo uno de Saint Etienne realmente bueno y divertido.

Supongo que lo más sencillo sería citar los tres conciertos que más me decepcionaron y dejarlo ahí. Pero creo que es mejor realizar una crónica de los mismos. O más bien de mis impresiones.

Comienzo hoy con el concierto que situaría el último en mi lista de los tres peores que jamás vi. Durante los próximos días, hablaré de los otros dos. Quiero aclarar (hoy en día siempre es necesario aclarar algo) que, por supuesto, que amo a Pixies. Pero no estoy hablando de la calidad de la banda sino de un concierto en concreto. Y a veces tampoco del concierto. De hecho, tal vez Pixies lo hicieron muy bien pero yo no me di cuenta.

¡Ahí voy!

¿Qué es esto que vi? (1)

3) Pixies, Primavera Sound, 2010: Estoy junto a una valla. Cientos y cientos de metros me separan del inmenso escenario donde van a comenzar a tocar Pixies.

Recuerdo cuando yo era un adolescente. Bebiendo incluso por la tarde. Jugando al póker en la calle, en las escaleras de una tienda llena de máquinas de marcianitos. Alguien me comenta que Pixies vienen a España. ¡Qué excitante! Doolitle suena una y otra vez en el casette de doble pletina que llevo a la playa. Ese disco es rabioso, efervescente. Es una puta obra maestra. Una obra viva, carnosa, alocada, infecciosa. Bossanova también es muy bueno. ¡Pixies son la banda! Unos cuantos hacemos planes por verlos. No sabemos dónde dormiremos. A alguno le faltan trescientas pelas para juntar el dinero de la entrada. Alguien se las roba a sus padres. Salimos. Pero el concierto se suspende. Ya ni recuerdo por qué.

Más de dos décadas después podré al fin verlos. Respiro contento. Me acuerdo de mis amigos de los ochenta. De José Luis. ¿Estará por aquí? Pero también respiro con dificultad. Hay demasiada gente a mi alrededor. Mucha. Esto parece más una verbena que un concierto de rock. De repente, comienzo a fijarme en las vestimentas de quienes me rodean o pasan por la pequeña fila que se ha abierto. Esto parece un desfile de moda. Un desfile de moda un tanto estrafalario. ¿Quién viste mejor?

El concierto de Pixies por cierto ha comenzado hace quince o veinte minutos. Pero no escucho casi nada. Unas guitarras flácidas que se pierden en el horizonte. Veo a lo lejos un bulto que parece Black Francis. Escucho algo que suena a rock. ¿Es esa chica en el escenario Kim Deal o es un roadie? Suena, de repente, un tema que podría ser «Monkey gone to heaven» pero que también podría ser una versión de un tema de Dinosaur Jr. interpretada por un amateur en medio de un ensayo. Escucho a la gente gritar a mi alrededor y entiendo que Pixies deben haber comenzado a tocar un hit. Pero ¿Pixies tienen hits? Los que yo conocí no. A los conciertos de Pixies se iba a gritar, hacer pogo y a volverse loco. Ahora se va a decir: «Estuve aquí». Hay momentos en los que se ven más móviles fotografiando el concierto que litros de cerveza en las manos.

Vuelvo a entretenerme mirando las vestimentas de quienes me rodean. Acaba de pasar junto a mí un señor con zancos. Era enorme. Debe ser el que realizaba aquel número con fuego hace unas horas junto a varios saltimbanquis. Tiene todo el sentido. El rock es un circo. ¿No es así?

Acabo de ver a una mujer muy atractiva meterse una pastilla en la boca. Alguien me pregunta si le puedo dar fuego. Hay una banda en el escenario. Suena música. Se escuchan guitarras. A veces pienso si lo que escucho es rock. Tres argentinos se hacen un selfie y gritan: «Son los putos Pixies». ¡Ojalá estar en la Bombonera! Alguien me pregunta si deseo cocaína. El concierto terminó hace unos minutos pero no me he dado cuenta. ¿Comenzó? La gente empieza a moverse. Pienso en un filme de zombies. Daría cualquier cosa por estar en mi casa contemplando una película de Lucio Fulci. Incluso un capítulo de Falcon Crest. Cualquier cosa por salir de aquí. Tardo veinte minutos en llegar a una barra.  Diez minutos en conseguir una cerveza. Me la venden a tres o cuatro veces el precio normal. Salgo arrastrándome del recinto. Sin dignidad.

No leo los periódicos los días siguientes. Me puedo imaginar los titulares: «Pixies arrasan con Barcelona». «Concierto histórico de la banda de Boston». ¡Viva la socialdemocracia! ¡Ja! ¿A esto se refería la bruja Avería cuando lanzaba loas al mal y al capital? Shalam

لا أريد أن أذهب إلى الجنة. لا أحد من أصدقائي هناك

No quiero ir al cielo.Ninguno de mis amigos está allí

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…rompeolas…..
    2imagen…una pin-up…..una para colgar…..una bien guapa….
    3imagen….cactus…..
    4imagen….mono que hace un camino geometrico para hacerse santo….para arrastrarse…..
    5imagen….cualquiera diria que esta mano no es un arbol podado por una subcontrata de la administracion local…..
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=rxuPbWF4QcM
    radio futura…(musical express)….rompeolas……

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    • Alejandro Hermosilla

      1) El horno crematorio del hedonismo. 2) La imagino cantando ahora mismo «La, La, La». Massiel 3) Dinosaurios de barrio. 4) Posible portada de un single de Esplendor Geométrico. 5) ¿Sobreviviremos a la extinción del rock? PD: temazo.. momentos icónicos del pop español. Irrepetibles. Únicos. Esto sí que no volverá.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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