Ciervo muerto
Esto es exactamente lo que yo llamo una buena portada. Me refiero a la de Primordial Arcana, el último disco de Wolves in the Throne Room. Una...
Berman tuvo la mala suerte de encontrarse en tierra de nadie. Aparentemente, su público era el indie. Pero, en realidad, tenía que haber sido mucho más amplio: el rockero en general. Porque combinaba de manera intensa y personal el folk y el country. De hecho, su obra tiene un inmenso aroma crepuscular. Es un caballo negro que apunta al anochecer con sabor a western que podría ejercer de perfecta banda sonora tanto en Deadwood o en el Sin Perdón de Eatswood como en los clásicos filmes de Budd Boetticher o John Ford. Aunque por supuesto también es ideal para escuchar en el coche, mientras atardece o se lee a Henry Thoreau en una cabaña o de camino al desierto.
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