Jardineros
Conforme continúo absorbido en la escritura de Puercos, van desapareciendo del libro más y más pasajes. En fin, al igual que en los dos días...
Hace varios días redacté un pequeño texto sobre el coronavirus que dejo a continuación: http://www.averiadepollos.com/filosofia/virus/ Realmente, no tengo mucho más que aportar al tema. Viví en México la alarma de la gripe A y mi novia me advirtió desde principios de febrero que venían graves problemas para el mundo con el tema del dichoso microbio. Recuerdo haberle comentado que si se me ocurría decir algo sobre este tema en redes sociales o a mis colegas españoles, se reirían de mí y me tacharía de loco -algo a lo que ya estoy acostumbrado- y decidimos por tanto, no hablar del asunto. Pero desde luego que me protegí. Compré mascarillas, gel, ciertas reservas de comida y unos cuantos fármacos y me preparé para diversos escenarios. Motivo por el que me encuentro en la mejor disposición para seguir con este blog. Por más que no quisiera convertirlo en un monográfico sobre el coronavirus. Parece claro que, durante las próximas semanas, no se hablará de otro tema en España y medio mundo y no quiero yo añadir mucho más bullicio sobre este tema. Quien desee opiniones sesudas, ingeniosas citas o información diaria sobre la pandemia no las encontrará aquí. Al contrario, en avería seguiré homenajeando a esos artistas que me han hecho sentir que merecía la pena vivir. Que no debía sucidarme. Supongo que será difícil no hacer referencia en ciertos días a los inverosímiles acontecimientos que nos aguardan, pero en la medida de lo posible no serán los protagonistas -salvo excepciones- del blog.
Creo obviamente que España debía haber cerrado fronteras o haber advertido del peligro real al que nos podíamos ver abocados unas cuantas semanas antes. Así que, o bien el gobierno actual es inepto o simplemente, participa con mayor o menor disimulo de este experimento de control orwelliano. Algo que, a estas alturas, me da absolutamente igual pues ni creo en la gente ni en los políticos. De hecho, no quiero continuar por ahí. Si tengo que decir algo, lo expresaré con claridad en caso de que merezca la pena. Si no, guardaré silencio y seguiré homenajeando a todos esos artistas que han engrandecido mi vida.
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