Tiempo total
En su libro sobre Kubrick (o más bien, sobre la experiencia de trabajar con él), Frederic Raphael destaca un aspecto del director norteamericano que...
The innocents tiene muchas lecturas, prácticamente Infinitas pero, en ningún momento, juega con el espectador. Más bien, lo que hace es seducirlo. Hacerle el amor suavemente y cuando éste se encuentra confiado, enciende las luces de la habitación donde se ha llevado el acto para que descubra que estaba acariciando un cuerpo diferente de aquel con el que se había acostado.
The innocents es, repito, magia pura. Un fresco surrealista contenido. Un desgarro psíquico que filma el límite entre lo real y lo imaginario con esplendorosa rigurosidad. Una obra que perfectamente podría haber brotado de un sueño de Sigmund Freud y sería delicioso poder contemplar en un programa doble junto a la inolvidable Jennie de William Dieterle.
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