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Clásicos ansiosos

Ene 12, 2023 | 2 Comentarios

Lo que percibo al contemplar las obras del neerlandés Lawrence Alma-Tadema es, ante todo, nostalgia. Intuyo, de hecho, que sus pinturas idealizan el pasado de la civilización occidental por cierto resquemor ante el presente de la humanidad. Por un profundo pavor a aquello que el desarrollo tecnológico podía realizar con la cultura europea que había aprendido a amar desde niño. Por eso, cuando pongo mi mirada en las estampas históricas que recrea, no siento tanto frescura o equilibrio sino desesperación.

Sí. Quien conozca a Alma-Tadema (un pintor por cierto con el que se podría ejemplificar perfectamente lo que es el kitsch en una clase universitaria) supongo que se sorprenderá de mi anterior afirmación. Probablemente osada. Pero, si he de ser sincero, eso es lo que yo vislumbro. Un alma asomándose al vértigo moderno que, en vez de dejarse seducir por los callejones infernales de las ciudades, se protege y resguarda en el pasado. Con tal ímpetu que lleva, si cabe, un paso más allá el clasicismo en su afán de conservar su herencia intacta.

Obviamente, es imposible no emparentar a Alma-Tadema con el romanticismo. Esa voluntad de rescatar la antigüedad que, con el tiempo, terminó generando y confluyó con la soberana fiebre por lo exótico. Pero, en realidad, su romanticismo no es vocacional. No es Alma-Tadema alguien enamorado de los abismos o de los excesos sentimentales. No es alguien que busca en los confines de la tierra un destello de la luz augural sino un pintor preocupado porque no se extinga la llama que iluminó la razón, fuente de una cultura inmemorial que comenzaba a ser trágicamente desacralizada.

En realidad, cuando uno ve las obras de Alma-Tadema comprende mucho mejor cómo llegó el simbolismo al arte. Tadema supone el apogeo tanto del romanticismo como del clasicismo. Roza lo cursi. Es el pintor idealista perfecto. Su pintura refleja un momento en que, ni forzando sus límites ni respetándolos, se podía llevar más allá el arte occidental. Su pintura refleja un colapso. Desde su cima se comienza a vislumbrar el final del realismo. Se entiende por qué las líneas claras fueron curvándose y los seres humanos fueron adquiriendo la forma de árboles y objetos antiguos. Con Alma-Tadema, sí, vemos con claridad tanto lo que hemos perdido como por qué lo perdimos puesto que sus obras hablan profundamente (aunque parezca lo contrario) de la crisis moderna.

Alma-Tadema odiaba la realidad. Quería que se pareciera a sus pinturas. Es obvio que, por más acostumbrado que estuviera a la vida en Londres, en el fondo añoraba el mediterráneo. Toda esa forma de vida aprendida en los clásicos latinos y griegos. Por eso recrea con tanta fuerza a la civilización romana en sus obras. Porque oteaba el comienzo de su extinción aunque fuera muy a lo lejos. Todo eso a lo que nosotros ya estamos acostumbrados (la apoteosis del mal gusto, la destrucción de las formas decorosas, el fin de los estudios clásicos, etc) él comenzaba a detectarlo en medio de un mundo y una época (la victoriana) que todavía premiaba y elogiaba sus creaciones porque aún seguía reconociéndose y creyendo en ciertos valores educativos y humanistas que no estaban tan lejos de estallar para siempre; tal y como pusieron de manifiesto los famosos crímenes atribuidos a Jack el destripador (y otros cuantos hechos históricos).

Alma-Tadema no pinta lo que se va ni lo que se está yendo. Pinta lo que desearía que permaneciera para siempre. Aquello que le gustaría que no se fuera nunca y que las sombras modernas amenazan. Por eso es un artista un tanto incomprendido actualmente. Porque no busca destruir mundos ni formas sino conservarlos y si el siglo XXI es algo es, no cabe duda de ello, un destructor de ideas y formas estéticas. Es un oscuro torbellino que choca frontalmente con las necesidades y anhelos que la pintura de Tadema expresaba. Shalam

راقب كل الأبيض المحيط بك ، لكن تذكر كل الأسود الموجود

Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….jovenes ricos dedicados a sus artes…observadores y observado…..
    2imagen…un rio claramente social….lado pobre – lado ricachon….
    3imagen….galeria de la acropolis….maxima espectacion….jajajjj…
    4imagen….punteria renacentista….todos los estamentos retratados….menos la pobreza……de todas las edades…..
    5imagen….concierto intimo en las pitiusas…..asi cualquiera!….
    que bien vivian estos «clasicotes»!!….sonrisa….
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=QtSEgaS1Now.. ..them …..square room…..1968…

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  2. Alejandro Hermosilla

    1) Calígula retozando con jóvenes años antes de convertirse en déspota. 2) jjjaja.. muy bueno lo de los lados del río. Yo sólo escucho palabras parecidas a «eres la más guapa, sí, tú lo eres». 3) Estelas de diosses griegos. Los griegos conociendo a sus propios dioses. Convertiéndose en dioses. 4) En realidad, es una representación de la época romana. Tadema intenta buscar el espíritu romano y griego en la Edad Media. Pero no se atreve a retratar su época. 5) Representación del amor ideaista. Composición para escuchar mientras se lee «El banquete» de Platon. PD: Qué buen tema. Cómo se nota ese deje de Morrison que, en su momento, era irresistible y con el tiempo cayó pero ya es todo un clásico.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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