El último duelo
Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a El último duelo; el filme de Ridley Scott. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de la...
La región salvaje es otra muestra de lo vigente que se encuentra el legado de Lovecraft. Amat Escalante, su director, conduce con asombrosa naturalidad a Chulthu al México actual creando una salvaje metáfora sobre violencia de su país. Porque curiosamente, la mayoría de los personajes humanos que aparecen en el film -no importa cuánto sexo tengan, cuántos tacos suelten o hasta dónde lleguen sus deseos- son parecidos a zombis. Deambulan de un lado a otro sin saber bien por qué y por el contrario, el monstruo sí parece tener claras sus intenciones. Sabe perfectamente su lugar en el mundo. Cuál es el sentido de su existencia. Algo que se corresponde con la vida social de un país donde la mayor parte de la población sobrevive como puede y no tiene conciencia de para qué lo hace y al contrario, narcotraficantes y gobernantes corruptos sí parecen tener muy delimitada cuál es su función: extraer hasta el último gramo de sangre de sus subordinados. Violarlos mental y físicamente hasta llevarlos al límite.
Desde luego, uno de los fuertes de la película de Amat radica en lo bien que integra a Chulthu en el mundo mexicano. Tanto que estoy seguro de que en la próxima ocasión que visite el país, no podré evitar pensar cuando coma o cene en casa de unos amigos, que ocultan al monstruo en el sótano o en una habitación secreta. Porque La región salvaje no parece una película. Es casi un documental. Un testimonio gráfico sobre la atmósfera violenta de un país en el que Chulthu no sólo es un mito o una ficción. Es una criatura pegajosa, sudorosa y viscosa cuya esencia parece haberse inoculado completamente en una población que tal vez viva tan obsesionada con la Virgen de Guadalupe porque es consciente de que necesita de un milagro para no ser succionada por el mal. Un terremoto. La boca lasciva de esta criatura ancestral. Shalam
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