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La pócima del rock

Ene 17, 2024 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a Los suaves. El cual recomiendo leer escuchando una de las míticas baladas del grupo gallego: «Siempre igual».  

Si todo va bien por cierto, mañana (o pasado) dedicaré otro a la banda gallega.

La pócima del rock

Los Suaves son uno de esos escasos grupos para los que componer clásicos de rock and roll era absolutamente natural. Yosi siempre fue un cronopio. Alguien inclasificable. Su excentricidad destacaba más en la medida en la que se percibía que no era impostada sino espontánea. Fruto de una personalidad espartana en todo lo que tiene que ver con el rock, las drogas y el sexo. La creatividad, la locura y la diversión.

Yosi es un músico que, como Obélix, pareciera haberse caído de pequeño en una marmita llena de un bálsamo capaz de potenciar la creatividad de quien lo bebía. En realidad, hay un punto en que no se sabe si Yosi es un genio por gallego o nació en Galicia por ser un genio. Al escucharlo hablar uno percibe que le está hablando un viejo druida confundido por las decenas de encarnaciones que su alma ha sufrido hasta convertirse en músico. Yosi era un compositor brillante. Alguien con tanta labia como Joaquín Sabina capaz de describir en cuatro o cinco versos realidades crudas con desbordante ingenio y picardía. Hay algo, de hecho, en sus textos que recuerda a la novela picaresca pero también a la urbana. Y lo mejor de todo es que probablemente Yosi no es consciente de ello. Todo lo que ha escrito lo ha escrito como un chamán que, al encender el fuego, se conectara con viejos espíritus.

En realidad, esto que estoy diciendo es conocido por la mayoría de los seguidores de Los Suaves pero creo que es esencial repetirlo para comprender la esencia y naturaleza del líder de un grupo que, como la niebla, se instaló sin hacer casi ruido y de manera sorprendente en primera línea del rock nacional a finales de los años 80.

Los Suaves nunca gozaron de demasiado prestigio crítico. Probablemente por no proceder ni de Madrid ni de Barcelona fueron un tanto ninguneados en sus orígenes. A pesar de haber grabado dos magníficos discos, a mitad de los 80 no eran demasiado conocidos. De no ser por el desbordante talento y el carácter guerrero de Yosi y su hermano Carlos «Charly» Domínguez hubieran pasado desapercibidos. Su nombre hubierado quedado en la memoria de muy pocos. Algo trágico porque, como deja claro su trayectoria, Los Suaves son carne de rock and roll. Pocos grupos han encarnado en nuestro país los preceptos de un estilo que transformaron en elixir mágico en decenas de imprevisibles recitales en los que todo podía pasar. Lo mejor y lo peor.

De hecho, si algo caracteriza a la mayoría de discos de la banda es su «duende». Sí, Los Suaves tenían «duende». Se hubieran entendido perfectamente tanto con Camarón como con Lemmy Kilmister. Eran rotundos e imprevisibles. Tan viscerales como divertidos. No eran en absoluto rutinarios. Siempre se entregaban sin pensar demasiado en el mañana. Y es natural por ello que conectaran con el público obrero (al que dedicaron todo tipo de odas) de manera visceral. Con personas a las que alegraban sus rutinarios viajes de casa al trabajo convirtiendo las furgonetas y coches de media España en un marchoso bar abierto de par en par un sábado noche. Personas que se identificaban con letras en las que el fracaso era transformado en un asunto épico o sumamente divertido y que veían fragmentos de su vida reflejados en canciones que ponían palabras a muchas de sus rutinas laborales y pensamientos. Todo lo que a casi nadie parecía importarle.

En realidad, Los Suaves tenían un talante satírico y jocoso muy acentuado. Sus letras apuntaban a los perdedores de la sociedad pero también al cachondeo. De algún modo, eran Los Chunguitos del rock. Un grupo destinado a conectar con la gente sin intermediarios. A través de conciertos explosivos (en todos los sentidos) y casettes grabadas o encontradas en gasolineras de pueblos perdidos.

A Los Suaves el éxito no les adocenó ni les hizo ablandar su propuesta sino que los ratificó en su locura. Los Suaves son uno de esos escasos grupos para los que el éxito masivo o el fracaso no eran más que máscaras sin sentido. Sus discos eran pura polución mágica. Un elixir nuclear. Nunca perdieron su faceta punk ni adolescente. Ser uno de sus fans significaba arrimarse a un panteón de imprevisibles dioses. Lo mismo nos machacaban con rock nihilista que se marcaban un explosivo rock de pueblo o un tema que permitía recordar la mística de la que durante un tiempo gozaron Barón Rojo. Lo mismo te permitían rememorar a New York Dolls que a La Banda Trapera del Río o a, por supuesto, Thin Lizzy. Su banda de cabecera, a cuyo líder dedicaron uno de sus más célebres temas: «¿Sabes? Phil Lynott murió».

Incluso en su etapa más dura y grunge, incluso en sus momentos más bajos, Los Suaves nunca perdieron el «duende». Siempre fueron un tornado que lo arrasaba todo a su paso del que se desprendían un sinfín de objetos en forma de canciones que eran casi como estampas de vida popular. Aire de fábrica y de bar. Un puñetazo al acomodamiento y un beso a las musas revoltosas que abren las compuertas del caos. Shalam

الرجل الغني هو الذي يشعر بالسعادة

El hombre rico es aquel que está contento

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…claro, lo veo un poco phil lynott….(manolo tena)
    2imagen….tu amigo dyc alli espera..jajaj…las gaficas de pera un mola-flash….
    3imagen…bastante ciegos a punto de echar la peseta……
    4imagen….a la mañana siguiente recuperan la vision…
    5imagen…uniformados(en pleno estado de revista)..jajaj..
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=6WDSY8Kaf6o…thin lizzy..whiskey in the jar..1973…

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Homenaje en la portada al «Vamos muy bien, borrachos como cubas» de Obús. 2) ¿Es Jerry García? jajjaj. 3) «Aquí con la Basca. No hay na como el rock». 4) Los Suaves vistos aquí a través de la lente de un pequeño marciano. 5) No somos los Ramones ni un grupo de hardcore. Somos Los Suaves. PD: Enorme tema. Tema clásico. Una cumbre. Simple, conciso, exacto.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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