Black Sabbath: el pozo negro
Antes de realizar el vídeo de youtube sobre Black Sabbath, (https://www.youtube.com/watch?v=M-EO-HOgAiY) hilvané un pequeño guión que pensaba leer...
Get Lost es la descripción de una neurosis obsesiva. Un disco perfecto para quienes, tras haber idealizado el amor, experimentan con cierta distancia sus sinsabores prosaicos. Es una obra muy equilibrada. Muy adecuada para ilustrar las relaciones de pareja de finales del pasado siglo y principios de éste. Una oda solitaria que explora la ambigüedad, la incertidumbre y el caos sentimental. Las similitudes entre los corazones adolescentes y los adultos. Es una especie de mapa sobre una generación de individuos para los que formar una familia sería realmente dificultoso. Jóvenes crecidos entre comerciales televisivos y sonidos procedentes de la radio. Evocadores melodías a las que homenajea esta chatarra sonora orquestal que mezcla con absoluto desparpajo a David Bowie, New Order y Waterboys. Revuelve el pop (el synth-pop) y el rock de bajo presupuesto (low-fi) creando una conexión única con el oyente. Hablándole al oído con suavidad y dulzura, como muchos de aquellos antiguos films europeos rodados en blanco y negro o las clásicas obras de cine negro norteamericano.
Get lost es uno de esos pocos discos que son capaces de explorar los puntos de contacto entre dolor y placer, elegancia y la sordidez. Música que podría amenizar una boda pero también un funeral. Una creación llena de nostalgia hacia el pasado, los grandes hitos de la música del siglo XX que, sin embargo, fue capaz de dar un paso al frente. Convirtiéndose en testigo de la deriva narcisista del mundo contemporáneo. Ese apocalipsis cotidiano que Stephin Merritt y sus compañeros parecían contemplar con acidez, sorna y cierta tristeza desde un bar no demasiado concurrido de cualquier ciudad. Sugiriéndonos que la alegría básicamente consiste no tanto en sobrevivir al amor sino a uno mismo. Sobre todo, a uno mismo. Shalam
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