El día que murió Marcelo Mastroianni
Recuerdo perfectamente el día en el que tomé conciencia absoluta de que Occidente estaba condenado. Fue el 19 de diciembre de 1996. Fecha de la...

Ayer también escuché una impresionante nueva canción de David Bowie, Sue (or in a season of crime) y por algún motivo que no puedo explicarme, he sentido cierta esperanza. Como si un pájaro verde estuviera rodando por mi corazón y emergiendo de mi boca sin cesar de piar o si algún ángel oculto quisiera advertirme de algo. Tal vez la necesidad de mantenerme creativo y no perder la fe por más que la oscuridad nos rodee. Aunque entiendo que, llegado al punto límite en el que me encuentro, únicamente ver a unos cuantos políticos sin cabeza colgados de un paredón, creo que podría tranquilizarme un poco. Hacerme sonreír. Por más que a tanto ha llegado el cinismo y la paranoia actuales que ni siquiera pienso que, viendo en el paredón a algunos de nuestros torturadores habituales, pudiera relajarme.
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