Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares
El cine de Albert Serra me divierte. Empatizo mucho con sus conversaciones, gestos y sugerentes imágenes que a veces parecen más lienzos, viñetas o gráficos que secuencias tradicionales. Ver por ejemplo comer fruta a Casanova me abre el apetito. Me transporta a una dimensión cinematográfica diferente. Ciertamente, su obra es única. Una mezcla entre la rigurosidad de Robert Bresson y la iconoclastia de Iván Zulueta. Y por ello, en determinados momentos, creo estar observando un fresco animado y otras, un lienzo en movimiento cuyos integrantes se ríen constantemente de sí mismos. Un exquisito licor que únicamente podrán degustar en toda su esencia unos pocos
Historia de mi muerte tiene momentos increíbles. Profundamente perturbadores a la vez que bellos y armónicos. La película es un castillo elevado sobre un desfiladero de piedras en la que el oro, la razón, el amor y la seducción quedan sometidos a la mierda, la irracionalidad, el sexo y la pasión. Describe un combate entre el eros y la muerte y Apolo y Dionisos, que da lugar a escenas que son llagas y cicatrices en el puro centro del celuloide. Es un ritual animista (cuyo soundtrack remite tanto las míticas bandas sonoras del Giallo como a las más vulgares del cine porno) durante el que la pantalla se oscurece como los ojos de un animal muerto y las muchachas se desfloran lentamente como ramas asoladas por el fuego.
Creo que es un error juzgar a Albert Serra por sus habituales declaraciones y desplantes de enfant terrible. Porque ante todo, es un frugal anarquista cinematográfico repleto de buenas ideas y sugerentes visiones de la realidad. E Historia de mi muerte, ese onírico ritual sobre la desaparición del amor, lo confirma. Puesto que se encuentra lleno de inquietantes secuencias en las que la racionalidad es absorbida por la monstruosidad y la cultura por el vicio. Es una película que retrata a Occidente como un enorme cementerio levantado sobre la sangre de cientos de muertos que antes o después vendrán a reclamar venganza.
0 comentarios