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Escorpiones

Jun 27, 2025 | 2 Comentarios

Es probable que vaya hoy a ver a Scorpions en Cartagena. No es seguro. Pero no puedo evitar pensar en la primera vez que los escuché. Alguien me grabó World Wide Live y a las pocas semanas me lo había comprado y lo había desgastado de tanto hacerlo sonar en mi radiocasette.

Aquel grupo sonaba salvaje. La banda alemana componía hits pero al mismo tiempo tenía algo de indomable. La imagen que transmitían era la de unas fieras peligrosas. Ir a uno de sus conciertos era un riesgo. Algo vivo. Y por eso mismo miles de personas se agolpaban a la entrada de los recintos donde tocaban. Las crónicas de los recitales de Scorpions en los años 80 en España eran épicas. Sus directos parecían más batallas que otra cosa. Daban miedo y transmitían vida. Locura y rock.

No sé realmente lo que me encontraré hoy y por eso tengo ciertos reparos. Scorpions fue la primera banda de heavy metal que amé. Y me da miedo vislumbrar en los escenarios una banda digna (de eso estoy seguro) pero lastrada por el paso del tiempo de la que nadie espera que transmita peligro. Tan sólo que toque varios de los temas que le dieron fama y ya.

Es por esos motivos por lo que no suelo ir a ver a grupos de rock legendarios a los escenarios. Otro tema son artistas tipo Bob Dylan, Lou Reed o Brian Wilson. A Dylan, por ejemplo, lo vi en México y me fascinó. No fue su mejor recital pero transmitía tanto con tan poco, era capaz de ser tan sutil y esquivo sin dejar de sonar auténtico, que no pude evitar comprarme una camiseta suya. Creo que la última de un artista que he adquirido hasta hoy. Dylan lo merecía.

También Lou Reed me convenció en las ocasiones en que lo vi. Está claro que el Reed de los 90 ya no era el loco esquizoide y destructivo de los 70 pero mantenía perfectamente su leyenda en pie. New York y Magic & Loss son dos discos portentosos que convirtieron sus años de madurez en otra indescifrable aventura. Lou Reed no dejó nunca de recorrer senderos inhóspitos, de transmitir soledad y aridez. Justo lo que hacía de él un músico fascinante.

De Brian Wilson ya lo dije todo hace poco en avería. Su concierto en Barcelona del 2005 fue una maravilla. Un regalo delicioso. No puedo evitar por cierto aludir al epitafio que me gustaría poder escribir en su tumba de encontrarme cerca de ella: «Yace aquí un hombre que convirtió el canto gregoriano en canto psicodélico».  Shalam

الفضول هو شهوة العقل

La curiosidad es la lujuria de la mente

2 Comentarios

    • Alejandro Hermosilla

      1) Vamos a pasarlo bien. Estemos ciegos o no. 2) El mundo a sus pies. Claro que cambia. El tamaño importa. O no. ¿Quién lo sabe? 3) Ahora ya no soy Lou el travelo. Ahora soy Lou el socio de la muerte y amigo de Poe. PD: temazo impresionante muy spleen. Baudelaire y New York. Genial.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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