El quillo del barrio
A raíz del último videoavería sobre Los Enemigos, he vuelto a escuchar unos cuantos de los discos de la banda madrileña. Y, a decir verdad, he...
«This is the 21st century» es un hermoso alegato contra la técnica y la lógica. Sincero y sencillo y por ello mismo, de una profundidad inabarcable. Es una canción llena de hermosas metáforas que ridiculizan a todos aquellos que lo más cerca que estarán de experimentar el amor será en una reunión swinger. Marillion se atrevieron a adentrarse donde ya no lo hace nadie. Recorrer la senda contraria a Marilyn Manson y Nine inch Nails, el rock industrial y el techno explosivo. Es decir; regresaron a aquellas tierras donde las niñas querían ser princesas y los niños morían por la religión, dios o el sentido del honor y no por un vaso de alcohol. Un mundo que ya no existe pero tal vez podría volver a hacerlo, al que homenajeaban como si fueran soldados medievales protegidos con armaduras combatiendo en medio de una guerra nuclear.
Marillion volvieron a entonar cánticos en honor a la rosa descrita por William Blake y John Milton con la serenidad con la que los flamencos componían sus lienzos y la certeza de que, a pesar de la estupidez y sordidez cotidianas, la vida tenía que poseer algún sentido. Hicieron, en cierto modo, suyas las enseñanzas de El principito y lo homenajearon a través de una letra enigmática y bella que únicamente se puede entender plenamente con el corazón. Ideal para escuchar en medio de una calle rodeados de ciudadanos anónimos o en la naturaleza.
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