El miércoles fue un día intenso en Marrakech. Los rituales musicales que se llevan a cabo en la Plaza de Yamaa el Fna son impresionantes.
He visto a lo largo de mi vida unos cuantos espectáculos aquí pero ninguno como el de ayer noche: un hombre bailando de un modo tan visceral que tan sólo se me ocurría compararlo con un cantaor de flamenco. Lo cierto es que su animalidad tribal era tan salvaje, había algo tan potente en sus danzas y modos de gritar e imprecar y jalear al público que -aunque fuera muy a lo lejos- también me recordó a Zampano, el artista ambulante interpretado en La Strada por Anthony Quinn.

¡Qué película por cierto la de Fellini! La primera vez que la vi me fijé en la magia, en las dos impresionantes interpretaciones de sus actores principales, en los trucos circenses o en la música de Nino Rota. ¡Acabé emocionado! En la última ocasión que la contemplé sin embargo me fijé en otros aspectos. Me pareció uno de los frescos más sutiles, desesperanzados y, al mismo tiempo hermosos, sobre la Italia de la postguerra.
Creo que Fellini logró en La Strada evidenciar que había una Italia olvidada. Una Italia surreal, mágica, ancestral que no tenía nada que ver con la posterior del desarrollismo. Se mantenía quieta en su propio mundo.

No sé si logro explicarme bien. Creo que La Strada no es sólo inocencia y magia. También es un sagaz retrato sociológico del país. Hay algo neorrealista en ella. La Italia de Fellini está mucho más cerca de la de Pasolini que la de Antonioni. En La Strada vemos rostros tristes de italianos. Grupos de gentes viviendo en barrios olvidados, perdidos. Hombres caminando por descampados. Niños un tanto desnutridos. Familias yendo al circo con ilusión al ser tal vez su única distracción en semanas.
Zampano por cierto se encontraba inspirado en un personaje que Fellini conoció. Alguien que podría perfectamente haber aparecido en Amarcord: un castrador de cerdos con fama de mujeriego que vivía en Rimini. No había una chica que se le resistiera. Su pasión por el sexo femenino era tan grande que llegó a embarazar a una niña idiota cuyo retoño todos los lugareños consideraron hijo del diablo.

Aunque sea muy cambiada y transmutada, entiendo que no resulta difícil atisbar el trasfondo de esta historia (la relación entre un castrador de cerdos y una niña) en la relación que mantienen la joven Gesolmina y el maduro Zampano en el inolvidable filme de Fellini.
En realidad, el arte funciona siempre así. Hay un proceso alquímico entre la realidad y la ficción que convierte en reconocibles e irreconocibles a los personajes. Esa es parte de su magia y de su verdad. Shalam
الواقعي الحقيقي الوحيد هو صاحب الرؤية
El único realista de verdad es el visionario




1imagen….vivimos enseñando extrañezas…(la extraña soy yo no que rompa el hierro)…..
2imagen….el taxista roberto benigni y un cura romano de pasajero («noche en la tierra»..1991)…jim jarmusch)…..
3imagen…mira que mi madre me vendiera…(condicion torno)…
4imagen….aqui estoy yo (anda levanta la ceja, sigue actuando) ….la sirena de postguerra en la lona de la moto-carro)….
PD….https://www.youtube.com/watch?v=XE4OOYpnoIU….marcha
garibaldi…musica y circo mexico….
1) Un adelanto de la portada de «Swordfishtrombones» de Tom Waits. 2) Locura total. Gritos. Baile. Alguien le llamó el Michael Jackson marroquí. El señor del Atlas. 3) las caras de los italianos destacan casi más que la de Massina. Pero la de Massina tiene tanta magia que destaca casi más que la de los mágicos niños y madres. 4) Joder. Parece Europa cuidando de Trump o de Estados Unidos. ¿Está bien mi maltratador-salvador? PD: música maravillosa. Una delicia lo que hizo Nino Rota con ella y también Tom Waits, a su manera, en esta canción. https://www.youtube.com/watch?v=AptpoMEFsX0&list=PLTMN6OMDTnKkOKzm1sjO2Hpc2y7Lm2JBv&index=8