Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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Según parece, Robert de Niro y Mickey Rourke no hicieron buenas migas durante el rodaje. Todo lo contrario. Rourke estaba francamente interesado en conocer al mítico actor, pero éste prefería mantener la mayor distancia posible. De Niro era en aquella época un artista extremadamente profesional y puntilloso. Pensaba que para dotar de más credibilidad a las escenas que lo enfrentarían a Rourke, lo mejor era que no tuvieran el menor roce. Al fin y al cabo, iba a interpretar al diablo. Y el diablo no se rebaja a hablar con cualquiera y menos con sus víctimas. Obviamente, al Rourke desmadrado y rebelde de aquel entonces, eso le sentó fatal. En realidad, sospechaba que De Niro no deseaba trabar la mínima amistad porque quería darle una lección. Demostrarle quién era el puto amo de la interpretación. Además, por aquel entonces, aunque la vida de Rourke iba de mal en peor, la imagen que tenían la mayoría de personas de él (probablemente también De Niro) era la del yuppie triunfador vivaracho y frívolo que había interpretado en Nueve semanas y media. Un papel que tenía muy poco que ver con su verdadera personalidad. De hecho, más allá del dinero que le había reportado, no se sentía muy a gusto con aquel rol puesto que no había podido conducir a los sucios límites sexuales que deseaba a su personaje debido a las cortapisas de los productores.
Rourke era un tipo díscolo y conflictivo pero franco. Tenía un talento enorme. Y no estaba dispuesto a ser minusvalorado. Así que la tensión entre ellos estuvo presente durante todo el rodaje. Según creo, ambos improvisaban las líneas de sus diálogos intentando impactar al otro. Darle un golpe fatal y robarse la escena. Y Alan Parker tuvo que esforzarse al máximo para canalizar toda esa desaforada energía artística personal y artística. Llegó de hecho a situar las camaras en lugares no previamente planificados para captar los menores detalles de estos duelos interpretativos parecidos a combates de boxeo.
El corazón del ángel es una película realizada con extremado mimo. El trabajo fotográfico de Michael Seresin es bestial. Transmite perfectamente la nocturnidad diabólica de Nueva york y la viciosa de New Orleans. Asimismo, las escenas intercaladas de ascensores están sumamente cuidadas. Reflejan lúcidamente la idea de descenso a los infiernos que se produce en el filme. Y por otra parte, la banda sonora de Trevor Jones es impresionante. Una de mis favoritas de todos los tiempos. Es perfecta para la película. Es abstracta, llena de acordes sacros, casi místicos pero también sexuales. El saxo que aparece en medio de diversos diálogos, es directamente de otra dimensión. Transmite zozobra y desorientación. Vicio e inquietud. Remite en primer lugar a los grandes clásicos del cine negro pero de últimas es directamente metafísico. Su fraseo es una metáfora de la abisal caída de un alma perdida en un eterno purgatorio. Una puta locura. Una llaga en la piel del oyente. Una metáfora del coito entre el diablo y un espíritu caído.
Alan Parker logró realizar una adaptación fílmica sensacional de un libro sobresaliente que disfruté mucho en su momento: El ángel cáido de William Hjortsberg.
El corazón del ángel es una película sobre el hastío y la locura. El peligro del éxito y la megalomanía. Ese indecoroso deseo de inmortalidad. Es una película en la que el argumento impresiona pero la atmósfera lo hace aún más. Es uno de los filmes que indirectamente mejor han retratado el blues que conozco. Quien quiera entender de dónde surge este estilo musical que la contemple en un programa doble junto a Días de cielo de Terrence Malick.
El corazón del ángel es una película que hubiera gustado a John Coltrane de haber podido contemplarla. Es una obra tan enigmática que sin dejar de ser profundamente moderna tiene un aroma a cine clásico irresistible. De hecho, creo que ese es su lugar exacto. Se entiende mejor al contemplarla entre Retorno al pasado, Perdición, Laura o El largo adiós que en medio de muchas películas de las que fue contemporánea. Porque su espíritu es eterno. Es como el humo de un cigarrillo. Irreverente, rebelde e inasible. Una imprevisible y salvaje bestialidad cinematográfica que, por si fuera poco, también provoca miedo. Auténtico pánico psicológico. Por ejemplo, la soledad absoluta que cerca a Harry Angel (¿Dónde están sus padres, hermanos, tíos, novias?) a lo largo de todo el filme al menos a mí produce pavor. 
1ºimagen…estoy esperando a que me beses el anillo!………
2ºimagen…..vertical, diagonal en una silla cubista(horizontal muy baja)……….
3ºimagen….sigues sin besarme el anillo!……….
4ºimagen……..este huevo (con sal) fue uno de los del reparto de «la leyenda del indomable»…1967…sonrisa…
5ºimagen…..magnifico interior por su disposicion y por los tres tramas: horizontal, rombos y ventanal…….la luz y el personaje tambien…….
6ºimagen……ese eclesiastico del fondo cambia de color con la temperatura y humedad……vaya parroquia!!!…..
7ºimagen……que buscas en la pobreza?…….
8ºimagen…..»reproduccion prohibida»….1937..r. magritte
PD….https://www.youtube.com/watch?v=r94AxkWXKJA…..»la leyenda del indomable»..1967….
1) Cita de fiscal corrupto con alguien del gobierno que pretende comprarlo. 2) Fotografía que homenajea los lienzos de Edward Hopper. 3) El fiscal se hace el remolón. Quiere más dinero. No se deja corromper aparentemente. 4) jjja.. muy buena idea lo de la leyenda del indomable. Genial. 5) Interior propio de una película inglesa basada en una novela de Agatha Christie. 6) La leyenda del santo bebedor. 7) Podría pasar con otras ropas y contexto como un fotograma de una novela de aventuras tipo Tras el corazón verde. 8) El doble. Fiodor Dostoievsky. PD: Inolvidable filme.