San Manuel Vilas
Acabo de terminar de leer América. La prueba de que, desde hace tiempo, no importa de qué hable Manuel Vilas. Lo que importa es que hable. Que...
Duras era una escritora que lograba hacer olvidar el amor. Probablemente, porque lo consideraba un desgaste. Un desperdicio que sólo tenía sentido degustar porque su absoluta inutilidad lo convertía en perverso. Para Duras, el amor no existía pero sí el sexo. Una profunda manifestación de soledad en el fondo. Pues incluso en medio de una orgía o un trío siempre practicamos sexo en solitario.
Marguerite Duras era una condesa negra. Un hada perversa que se orinaba en la cultura y no necesitaba ni de grandes adjetivos, gestos estentóreos o declaraciones imberbes para incinerarla. Eso sí, todo lo que hacía le gustaba hacerlo sola. Sin nadie que contemplara su sufrimiento, se riera con sus quejas o se lamentara de ellas.
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