La mitad de Óscar
Durante este verano he disfrutado de muchas películas. Algunas me han dejado buen sabor de boca y otras, malo. Ha sido para mí, desde luego, -dado...
Todos sabemos que a Chuck el título de actor se lo dieron la mañana en la que apareció en el despacho del director de cierta Universidad y se puso a sacar músculo y a pegar patadas a diestro y siniestro. Así que no necesitamos ni que haga gestos reflexivos, vocalice con cierta templanza o intente adecuarse a sus papeles. Nos basta con que sea él mismo y se dedique a poner bombas y romper huesos y clavículas. Pero he de reconocer que -aunque sonríe a destiempo y suele mirar al horizonte y a la cámara con cara de perro enojado- percibo cierto esfuerzo y detallismo en esta interpretación en concreto que me deja perplejo y me obliga a calificarla de embrollada en vez de despacharla con el clásico «nefasta pero muy divertida».
Intentaré explicarme. Hasta Desparecido en Combate y Rambo: (acorralado Parte II), la mayoría de filmes que se ocupaban de la guerra de Vietnam en el cine, eran un reflejo del caos. A la manera del personaje interpretado por Marlon Brando en Apocalipsis now, los artistas apenas podían hablar de la guerra. El trauma sufrido por el pueblo norteamericano había sido tan grande que, de todas partes, aparecían veteranos con taras psíquicas incapacitados para adaptarse a la vida cotidiana, rememorando trágicas vivencias como las expuestas en El cazador. Tan sólo con el paso de los años, tras explorar la tragedia y comenzar a verbalizar los dramas personales, los cineastas y artistas se atrevieron a ofrecer versiones más o menos coherentes y clásicas de la experiencia allí vivida como es el caso de las dadas por Oliver Stone con Platoon y Nacido el 4 de julio. Las cuales, una vez que la sociedad comenzó a asimilar el golpe, dieron pie a otras visiones como la sostenida por Brian De Palma en Corazones de hierro que ponían también el acento en las tropelías salvajes cometidas en el país asiático por muchos de los altos mandos y soldados del ejército occidental. Pero para llegar tanto a ofrecer filmes reposados sobre el asunto como a autoincriminarse, los artistas norteamericanos tuvieron que enfrentarse a otro de esos temas complejos que levantaban ampollas y provocaban un inmenso dolor en su sociedad, como era el de los soldados norteamericanos desaparecidos en Vietnam. Sobre todo, porque se sospechaba que muchos de ellos continuaban vivos y se encontraban presos en inhumanos campos de trabajo.
1ºimagen: comic……………
2ºimagen: la orilla de enfrente son «nenufares»…..la lancha es de «cacao»………..y norris es un colchon en la piscina……………………..
3ºimagen:….las tres gracias , tres serpientes que tienen miedo del humano……………..
4ºimagen:…..eres un desastre y yo soy tu «onibaba», tu verduga, abriremos una puerta en el arrozal para ti…..
5ºimagen:…..todo lo que habeis dicho y hecho se cura con: https://www.youtube.com/watch?v=6SMamnXJi2k…
crackkkkkkkkkkkkkkkkkkuuuhmmmmmmmmmmmmmmmm…so good………
Me ha impresionado ver a Robin Williams en Good Morning Vietnam. Lo había olvidado completamente. De recordarlo, lo hubiera puesto en este avería. Recuerdo que en su momento, la película no me gustó mucho. No sé qué pensaría ahora. Me gusta mucho la tercera imagen de las tres serpientes que tienen miedo a los humanos. Me cuesta ver a Norris como un colchón en la piscina. Él puede con todo.