Mi oscura familia
¿Qué varitas mágicas poseían los flamencos para ser capaces de realizar lienzos de brujas como ningún artista ha pintado jamás? Da la sensación de...

Los personajes de Saudek se encuentran a mitad de camino de la pantomina y lo grotesco. Saben que sólo podrán alcanzar lo que desean en los territorios de la quimera. Y por eso sanan cuando enferman y enferman cuando siguen las normas del mundo real. Son como aquellos muñecos rotos que aún conservamos en un baúl o un cofre cerrado con los que jugábamos de niños que, por más destrozados que estén, nos negamos a arrojar a la basura pues hacerlo, significaría acabar con una parte esencial de nuestro yo. Construyen, fundan un espacio ajeno al contrato social que evapora la moral y se ríen de las reglas del mundo laboral dado que la imposición de sus leyes y normas provoca enfermedad, desafección, descomposición, putrefacción. Nos aleja de los firmamentos estelares con los que se crea el polvo de la vida. De los sueños y pesadillas del cosmos. Esos firmamentos forjados con tierra y agua entre los que rezuman libres los viejos restos del humanismo, pedazos de la piel de sirenas, mármoles de palacios atlantes o gigantescos ojos de ídolos.
0 comentarios