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Batman: Año uno

Sep 23, 2022 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería que dedico en esta ocasión a otra de las notables obras de Frank Miller: Batman: año uno. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y James Newton Howard para Batman Begins: «Eptesicus».

Batman: año uno

Después de haber reinventado el personaje de Batman, atreviéndose a vislumbrar su hipotético futuro en El regreso del señor de la noche,  a Frank Miller le restaba dar una nueva vuelta de tuerca más y narrar su origen en otro cómic sumamente relevante: Batman: año uno. Una obra en la que homenajeó con sutileza y armonía uno de sus géneros preferidos: la novela negra. De hecho, lo mejor de Batman: año uno radica precisamente en que no parece un cómic de superhéroes sino más bien una obra de realismo sucio o una policíaca. En realidad, posee probablemente más concomitancias con los filmes de Sidney Lumet o de Don Siegel que con las clásicas historietas de Batman. Tiene más similitudes con una novela de Raymond Chandler que con un número de Spider-Man.

Teniendo esto en cuenta, no resulta extraño que, incluso por encima de Bruce Wayne, sea Jim Gordon quien pueda ser considerado el protagonista de la obra.

Miller dignifica al futuro comisario. Le confiere una estatura moral impresionante. Penetra en su corazón y permite que nos familiaricemos con su comportamiento. Él es el verdadero samurái de esta historia. El hombre que resiste ante todo y todos, infunde luz al sistema y es capaz de vislumbrar la importancia que tendrá Batman para impartir justicia cuando sus compañeros y jefes lo consideran una amenaza.

Lo mejor del retrato de Gordon realizado por Miller radica en que el guionista norteamericano no pinta a un hombre perfecto. Al contrario, Gordon engaña a su mujer con una compañera de departamento, la detective Sarah Essen, en un momento en el que su esposa se encuentra embarazada. Pero, a su vez, posee los suficientes arrestos para confesar a su pareja su falta, responsabilizarse de sus errores y oponerse a la inmensa corrupción de los estamentos policial y político. Gordon destaca en el cómic porque es humano y porque se equivoca. Porque es un hombre escéptico que preferiría no ayudar a traer una nueva vida al mundo, pero que, a su vez, lucha en la medida de sus pocas posibilidades para que ese mundo sea más justo. Y para ello pelea sin descanso contra sus violentos compañeros, evita embarrarse en medio del maligno ceganal de Gotham e intenta poner algo de cordura en el seno de una caótica sociedad dominada por el crimen y el vicio.

En lo que se refiere a Bruce Wayne, el retrato realizado por Miller se encuentra, asimismo, muy bien logrado. Lo cierto es que, a pesar de que el autor norteamericano se centra en la torpeza del huérfano millonario en sus primeras apariciones como Batman, su Wayne es más parecido de lo que aparenta en primera instancia al de El regreso del señor de la noche. De hecho, no es difícil apreciar en sus dudas, sus vacilaciones y sus conflictos internos las razones de su futura retirada.

Es genial asistir a las primeras peleas de un Batman primerizo. Un superhéroe que recibe puñetazos con suma facilidad por maleantes que no le llegan a la suela de los zapatos al Joker. Miller describió algo que prácticamente nadie se había atrevido a imaginar. Un Batman dubitativo, en proceso de aprendizaje, cuya aparición, eso sí, provoca un cisma en la ciudad porque, debido a la corrupción reinante, nadie está dispuesto a tolerar la presencia de alguien lo suficientemente poderoso y temible como para poner en jaque al sistema.

A destacar, por supuesto, la impresionante escena en la que Batman es acorralado en un edifico en ruinas por un equipo de SWAT. Una maravilla que vale por unos cuantos cómics enteros del personaje, cuyo desarrollo es muy significativo y simbólico porque se puede decir que ese el exacto momento en el que el hombre murciélago comprende que siempre estará fuera de la ley y que, al mismo tiempo, se convierte definitivamente en el oscuro, inquietante y peligroso héroe que conocemos. La grandeza en este caso de Miller radica en cómo nos hace comprender que Batman es quien es más por las corruptas fuerzas policiales que por algún supervillano en concreto.

Por supuesto, es inevitable citar el dibujo de David Mazzucheli cuando se habla de Año uno. El toque retro que proporciona a muchas viñetas es realmente irresistible. Por momentos, parece que en vez de estar leyendo un cómic de los años 80, hemos retrocedido varias décadas. Justo a los históricos días en los que se imprimían las primeras historias del personaje. Incluso me atrevería a decir que hay algunas composiciones que hacen pensar que estamos leyendo Año uno en un viejo periódico.

En realidad, hay un abismo entre el estilo utilizado por Mazzucheli en Born Again y Año uno. Este Mazzucheli no es trágico ni existencialista. No es el moderno visionario que se inspiraba en el expresionismo y los pintores renacentistas en sus composiciones sino que es mucho más contenido.

En esencia, aquí se encuentran ya los mimbres de lo que desarrollará en su adaptación al cómic junto al guionista Paul Karasik de La ciudad de cristal. Este Mazzucheli es minimalista. Conciso. Se encuentra más cerca de un dibujante de prensa que de los artistas clásicos. Seguramente porque intenta retrotraernos a los instantes en los que el personaje nació. Algo que logra con sutileza por medio de un estilo mágico y envolvente pero, a la vez, sencillo y claro.

Cuando se habla de Batman: año uno es inevitable mencionar el otro gran personaje del cómic: Gotham. Una espectral ciudad con aspecto pesadillesco controlada por políticos que son los mayores aliados de los criminales que pueblan sus calles. Batman: año uno es tanto un retrato de una ciudad como del intrincado laberinto de la corrupción. Nadie es totalmente malo en ella pero tampoco completamente bueno y de estos claroscuros se aprovecha el mal para reinar.

En realidad, Año uno es un retrato sutil de la esquizoide locura moderna. Miller deja claro que Batman es un reflejo de la locura reinante, un héroe nocturno producto del sucio y corrupto entorno de Gotham. Su misión está condenada a fracasar porque debe enfrentarse tanto a las fuerzas de la ley como a los que se complacen rompiéndola. Y es por eso por lo que es un héroe. Porque sabe que sus golpes no son más que impotentes gritos de murciélago en los abismos de la noche. Shalam

تفضل الحمير القش على الذهب

Los asnos prefieren la paja al oro

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1ºimagen….el hombre volador le hace un nudo a la «pipa» del amenazante colega….
    2ºimagen….es una suma afortunada del relieve foco al cielo y el dibujo al tutti frutti…..jajajj
    3ºimagen….buenisimo waaaaahhhhh! horizontal al niño que veo muy crecidito para ser un bebe……
    4ºimagen…el que se ha caido de lo alto si que es un ensor, jajajjj…
    5ºimagen…. los vampiros somos inmortales pero tu gato sal zumbando!…….
    6ºimagen…..lou-lou-louuuuuuuuuu en su dirty blvd…acera dech bowie, acera izq louuuuuu…..
    7ºimagen…..batman saliendo de la humareda habana…..
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=lBCbMPWbMx4….lou&bowie en el 50 aniversario de bowie (muy zanahoria como en las arañas de marte), sonrisa…..nivelazoooooo…..dirty blvd 1997 live……

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Me encantan la plasticidad de los negros. Muy pop y muy sencillo. Pero el negro lo invade todo. Eso queda claro. Gran entintador. 2) Doctor Batman y Mr sombra Hyde. 3) Cierto lo del niño. Muy crecido. Es un niño del país de los gigantes visitado por Gulliver. 4) Más que un Ensor en este caso lo veo como zombi. Un zombi de Romero. 5) Imagino a Batman como Dick Tracy y cambiaría los tiradores del SWAT por gangsters. 6) Cierto. Sí. Dirty Boulevard. 7) El primo gemelo de Drácula aparece en medio de la noche. PD: recuerdo esta maravillosa noche que festejé en su momento pues un amigo tenía Canal Plus y allí lo pusieron. La etapa «earthling» me parece muy subvalorada. Es bastante interesante. Y este concierto, la bomba. Recuerdo que Robert Smith al lado de Bowie, parecía un simple adolescente sin casi talento. Bowie era capaz de eclipsar a casi todos. No a Reed en este caso porque Reed pasa de todo.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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