Carne de perro
Poco a poco, a su ritmo, la segunda corrección de El jardinero avanza, y me siento satisfecho. Ahora estoy disfrutando mucho más que durante la...

Existe un lado glamouroso en el rock. Pero también otro muy sufrido. Se suele afirmar que muchos deportistas son rocas mentales. Algo que jamás se dice de ningún músico. Sin embargo, entiendo que hay que estar hecho de una pasta especial para soportar las giras, los miles de kilómetros en la carretera, el vacío tras cada actuación. La puta soledad en medio de aeropuertos y ciudades que parecen cárceles. Mark Lanegan nos recordaba que la vida del músico es mucho más triste de lo que se presupone en cuanto se colocaba delante de un micrófono. Cuando cantaba no parecía hacerlo para salvarse sino como quien sabe de antemano que está condenado. Que ya tiene su sitio en el infierno. Lo que lo convertía en alguien parecido a un espectro. Un reo al que le habían concedido la libertad condicional por escasos años.
Hace una década pasé un mes en Seattle. Recuerdo perfectamente las conversaciones que tuve en el sencillo albergue donde residí con, entre otras personas, un ex-convicto. Era un tipo muy humano. Se alegraba con franqueza de que hablara con él. Me agradecía cada palabra que cruzábamos. Pocas personas más empáticas he encontrado en mi vida. Durante años, de tanto en tanto, me saludaba en facebook con morriña de nuestro encuentro. Creo que Mark Lanegan era de esa clase de personas. Alguien que agradecía el interés de los demás por su arte pero que, a diferencia de la mayoría, sabía que estaba condenado. Nunca lograría salvarse. Lo que confería a cada una de sus interpretaciones de un digno (y a veces impresionante) aura de autenticidad.
Justo cuando me enteré de la muerte de Lanegan, me puse obviamente a escuchar sus dicos y a leer su biografía: Sing Backwards and Weep. La tengo a medias todavía pero, en realidad, confirma mis sospechas. He leído pocos libros de músicos en los que su autor sea tan escasamente complaciente consigo mismo. La mayoría intentan ponerse un poco mejor de lo que probablemente son. Lanegan sin embargo no pierde el tiempo intentando mejorar su imagen. Al contrario, diría que se pone peor de lo que realmente es.
1ºimagen….una voz especial, trobadora …..subida en un telesilla….no la conocia…..
2ºimagen….la interjeccion oh. h… h. h con la luz azul de escena……
3ºimagen…..canto como un pajaro en los campos de maiz (muevo la garganta en los finales)….
4ºimagen…..realmente soy un tipo afectuoso y comprensivo pero ¿que mas puedo llegar a ver de todos estos?…..
optare por quedarme quieto……………..
PD…..https://www.youtube.com/watch?v=t0dsDJFJ1jk……lou…lou…lou….lou…coney island baby…1984…..
1) El jinete fantasma. Yo lo conocí en un concierto en Barcelona junto a The Twilight Singers. Apareció y fue como si hubiera surgido alguien del más allá. Magnetismo. 2) El hombre lobo. 3) Nocturnos espectros de maíz. 4) Leyendo su autobiografía comprendo mejor el motivo de esta indumentaria. Era un muy buen jugador de Baseball cuando era adolescente. 5) Aquí parece el típico escritor crepuscular que acaba de dejarlo todo en su última novela. PD: Impresionante la mirada de Lou. También la canción. Pero su mirada…. su mirada….