Antonio Vega: el arcángel de la muerte
Antonio Vega fue el arcángel del pop español. Su actor más esquivo y quebradizo. Y por ello resulta delicado referirse a él. Palabras mayores....
Wolf People: Ruins. Ruins no es exactamente un disco de doom metal sino de doom psicodélico. El cigarrillo de marihuana que fuma un guerrero magiar tras una batalla. Más exactamente, sería una mezcla entre el folk metal y el rock progresivo. Entre Jethro Tull, Tool y Pink Floyd. Entre el mundo de Woodstock y el postapocalíptico actual. Un cruce rabioso y épico de estilos y épocas que no obstante da resultados muy armónicos. Funciona perfectamente. De hecho, lo que asombra de Ruins es su regularidad. Lo compacto que es a pesar de que posee algunos riffs de guitarra que recuerdan a Jimi Hendrix y otros parecen salir de una cámara frigorífica. De una jaula de metal.
Spidergawd: Spidergawd III. Spidergawd III es una orgía de sonidos. Una fiesta de instituto en la que se homenajea a Hankwind y otros tantos grupos macarras y psicodélicos de los 70. Un cruce entre Jimi Hendrix y Motorhead con sabor ancestral e instantáneo. Un disco que mezcla épica y punk. Suicidio y diversión.
Elder. Reflections of a floating world: Reflections es un disco emocionante y compacto. Un viaje al país de las maravillas contemporáneo de la mano del doom. Una excursión por la soledad que tiene tanto de terrestre como de celeste. Apunta al cielo pero también al infierno. En realidad, a pesar de que bebe del rock progresivo de los 70, el disco suena totalmente actual. Como si el estilo se hubiera inventado hace unos días. De hecho, aunque sus canciones prácticamente no bajan de los 10 minutos son tan intensas y se encuentran tan bien enlazadas que parece que en realidad duran 3 minutos.
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