Wallacievski
Rastreando bibliografía sobre Dostoievski encuentro estas palabras de David Foster Wallace que entiendo que son aplicables no sólo a la literatura...
Debo aclarar, por otra parte, que Lulú es un texto que estuve a punto de abandonar al primer cuarto de hora puesto que pensaba que era la enésima revisión del Retrato del artista adolescente de Joyce o Las tribulaciones del joven Törless de Robert Musil pero, para mi gusto y sorpresa, cuando menos lo esperaba, da un giro sobre sí mismo que, sin hacernos perder de vista sus motivaciones centrales, (los recuerdos y sensaciones que un escritor tiene sobre un episodio de su adolescencia y, en concreto, su obsesión por un muchacho travestido) confiere otra perspectiva a toda la historia. Le otorga una profundidad espectral, haciendo que el amor se convierta en alucinación y la realidad en pesadilla, destruyendo las pautas narrativas hasta conducirnos a un territorio baldío. Una ciénaga infecta, entre el inconsciente y el sueño o el más puro delirio, donde todo es posible. Obligándonos a introducimos en los retruécanos del cerebro del protagonista y explorar sus traumas, las sombras de su personalidad, sobre el fondo de un negro paisaje en que aparecen arañas, monstruos, a medida que la narración nos devora.
En unas semanas, comenzaré a leer Nostalgia. Y confío continuar disfrutando a este escritor que la editorial Impedimenta ha tenido el gusto de traducir al castellano y darnos a conocer. Algo que me alegra mucho puesto que, hace años, mientra realizaba un viaje por Rumanía, tuve que recurrir a El danubio de Claudio Magris (que únicamente de manera parcial se ocupa de este país) para ambientar y hacer más sugerente el viaje. Aunque he de reconocer que me da rabia no saber si existen más nombres tan o más interesantes que Cartarescu dentro del espectro de nuevos narradores rumanos.
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