Pigmentos y vacas (2)
Los discos de Tom Waits son granjas destrozadas llenas de paja y objetos. Se abren y, entre montones de heno y grasientas palas de cavar, aparecen...
Pero de todas formas, no creo que sea demasiado importante hablar de influencias cuando nos encontramos con temas de la dimensión evocadora de «V2 Schneider». Lo escucha uno y se siente capaz de todo. Piensa en Turquía, la Europa del Este, clowns desquiciados o la aventura de Ulises. Porque este tema es inmenso, una montaña mágica que flota sobre las nubes y únicamente toma tierra para volver a elevarse. Es una locura maravillosa que llevó el krautrock a límites que no sé ni si tan siquiera Can consiguieron entrever. Allí donde los ángeles y demonios se hermanan y contribuyen a crear espejismos, imágenes, caminos y recorridos sin fronteras. Logrando evocar insólitos parajes, abismos siderales de los que ningún ser humano quisiera regresar jamás. Cráteres y abismos volcánicos que auguran el nacimiento de una nueva raza de seres. Shalam
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