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Una voz

Ene 15, 2025 | 4 Comentarios

Una voz

No se suele hablar mucho de la voz de Peter Gabriel. Nadie lo tiene entre los mejores vocalistas pero tampoco nadie duda de la tersura y elasticidad de su voz. Desde luego, no es tan personal como la de Mick Jagger y Ozzy Osbourne ni llega a los niveles operísticos de la de Ronnie James Dio. Sin embargo, es sumamente reconocible. Es sumamente personal sin destacar por ningún rasgo en concreto. Tal vez por su hondura y profundidad.

A decir verdad, nadie canta como Gabriel. Nadie posee esa voz que, por momentos, parece la de un profesor de literatura o un poeta y otras la de un actor de teatro isabelino. Un bufón y un loco. Creo que esa es una de sus características más sobresalientes. Su elasticidad. Una elasticidad que, aunada con su rugosidad, la hace irresistible. Sumamente reconocible. Familiar, sí, pero a la vez lo suficientemente distante como para provocar respeto y cierta fascinación.

La voz de Gabriel es plural, multiforme. Es una especie de sorpresiva flor. En su tono más normal (el que utiliza en So y Us) es casi la voz de un locutor de telediario. La de un hombre maduro, reflexivo. Es la voz con la que soñaría toda mujer que quisiera darle un sí a un hombre en un altar. Una voz propia de anuncio de colonia que, a pesar de su frontalidad, evita caer en el kitsch. Se mantiene siempre a dos metros de caer en lo cursi.

Resulta lógico que en cuanto Jonathan King (el descubridor de Genesis) escuchara su voz, se enamorara de ella. King atisbó perfectamente aquello que todos terminamos escuchando años después: una voz preciosa. Rugosa y áspera. Una voz capaz de transmitir franqueza, sinceridad, honestidad. Una voz que parecía creíble en medio de la era hippie y podía perfectamente guiar a sus oyentes a través de un viaje psicodélico. Mecerlos y traerlos de vuelta. Pero que, a la vez, poseía vuelo. Un ritmo interior parecido al de los cantantes soul. Los irresistibles crooners negros.

Tengo la impresión, de hecho, que si no fuera porque Genesis era un grupo experimental, Gabriel habría podido darse a conocer como vocalista en un conjunto de cálido soul blanco. Hacer una carrera similar (guardando lógicamente las distancias) a la de, por ejemplo, un Robert Palmer.

 

Ocurre que, como todos sabemos, Gabriel era un vanguardista. Un experimentador. Un inventor.  Si Gabriel veía un tubo de luz no sólo lo utilizaba para iluminar su habitación o como sable jedi. Inmediatamente, le daba un uso inesperado. Lo mismo le ponía dos antenas y lo hacía pasar por una hormiga luminosa o por una mariposa loca, que se enfocaba el rostro con él y se ponía a imitar a un personaje del teatro isabelino.

Queda claro, en cualquier caso,  que si la voz de Gabriel es única no es sólo por ser idónea para encarnar cierto ideal masculino de sensibilidad y reflexividad. También lo es, como dije antes, porque es capaz de desdoblarse de múltiples modos. Es la de un actor versátil. Así que puede pasar por la voz de un esquizoide, la de un fauno, la de un desarrapado o la de un narrador épico.

Ahí radica su grandeza. En la capacidad que posee Gabriel de ser creíble interpretando diversos personajes. Tirando de sensibilidad y de dramatismo. De falsetes y de agudos. Tal vez su voz nunca ha sido tan flexible y dúctil como la de Bowie pero sí ha sido lo suficientemente plástica como para transmitir los sentimientos más difusos y contradictorios de forma creíble. Absolutamente creíble.

Hay, por cierto, otro aspecto que me gustaría destacar de su voz. En este caso, para ser francos, no tanto de su voz sino de las producciones de sus discos.

Todos recordamos múltiples temas en los cuatro primeros discos de Gabriel en solitario llenos de instrumentos, cargados de efectos sonoros futuristas, de vacilaciones esquizoides. Curiosamente, en medio de toda esa fría ornamentación en la que, por momentos, parece no haber un hueco para un solo color más, la voz de Gabriel siempre se escucha con nitidez. Y, al mismo tiempo, se desdobla lo suficiente como para parecer otro instrumento de la paleta expresionista.

Eso, por ejemplo, Gabriel lo supo hacer mejor en algunos momentos que Bowie. Lo que ya es decir. Tiene un mérito enorme. La voz de Gabriel no es la de un camaleón. Ok. Pero sí la de un reptil. La de un androide, un reptil y un galán de novela de Jane Austen. ¿Hay, ha habido alguna igual en el mundo del pop? Shalam

يتغير سلوك الإنسان حسب البيئة

El comportamiento humano cambia según el entorno

4 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….el perro andaluz en el balcon……
    2imagen….soy plenamente soy la que me ha caido encima…..
    3imagen…lleno de cables, el tejado en el suelo….
    4imagen…yo, me, mi conmigo….africa me quiere a mi……
    5imagen….la contundencia del imperialismo ingles….el mundo real.
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=aBtddlBozOo…youssou n´dour…nelson mandela….(the specials)…..animal….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Fotografía antes de Windows que remite a Windows. Homenaje encuenbierto a los sueños de Bill Gates. 2) El niño de la selva y de las estrellas. 3) Un arlequín sin pintura. 4) Película de terror. El Jack Nicholson del pop. 5) A mitad de camino de un Castrato y del Brian Eno de Roxy Music. Era glam. PD: Mandela conquistando el mundo del pop. In your eyes.

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  2. Marcelo Oscar López Diez

    El hombre más humano del grupo Genesis el más audaz y reacio al show echo para hacer solo dinero, la visión occidental que él tiene es demasiado amplia que la de casi todas esas influencias africanas de su música son el equilibrio que tiene el artista de circo cuando esta sin redes a 15 metros del suelo son una síntesis de la espiritual búsqueda del animal por encontrarse encima del suelo tan árido cuando no se mira hacia el cielo.

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    • Alejandro Hermosilla

      De acuerdo en todo. La influencia africana vital desde sus inicios aunque no pudo desarrollarla hasta que no salió de Genesis. Espíritu y ritmo. Gabriel.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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