La cólera de dios
Lope de Aguirre es uno de los personajes más fascinantes de la historia. Básicamente, porque tanto su odio como su locura fueron metafísicos....
Por el contrario, si vislumbro a esa mujer mayor bajo el trasluz de Thomas Bernhard pienso lógicamente en su suicidio. En su deseo de suicidarse. En su deseo de hacerlo sola, de noche, y donde no la vea nadie como manifestación de odio absoluto hacia el mundo. Pienso también en su familia. En la fealdad abominable de una madre posesiva que la telefonea y no la telefonea diariamente y la desprecia y dice amarla para despreciarla a continuación. Pues esa madre querría que su hija hubiera sido como ella física y psíquicamente pero no sólo no ha sido como ella física y psíquicamente sino que vive sola, separada de todos sus conocidos, y ha fracasado en todo lo que ha emprendido. De hecho, no ha tenido hijos, no ha tenido ni un solo hijo, ni un solo hijo ha tenido y si hubiera tenido uno, uno tan solo, probablemente lo hubiera asfixiado en un tonel de agua. Ya que esa mujer mayor es una fracasada que incluso cuando va a al supermercado recibe una llamada de su madre que, así ha sido siempre, la ama y la desprecia. Incluso la amaba y despreciaba cuando obtenía sobresalientes en geografía y cuando dormía y cuando despertaba. Actos que eran testigos de su enorme fracaso, de su inenarrable fracaso, de su incontestable fracaso, porque ni dormir ni despertar ni la geografía sirven de nada ni tampoco los alimentos y el agua o la vida familiar y la escuela en su totalidad, piensa, antes de pegarse un tiro en el supermercado y acabar con su abominable existencia que a nadie importa. Es fruto de la mediocridad y la desgracia. Una cortina negra. Un fracaso irremediable, fulminante, total. Shalam
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