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Un cruzado moderno (2)

Mar 30, 2024 | 2 Comentarios

Dejo a continuación el segundo avería dedicado al filósofo Alexsandr Duguin. Quien desee por cierto leer el primero lo puede hacer pinchando en este enlace: https://averiadepollos.com/la-cuarta-teoria/

Ahí va.

Un cruzado moderno (2)

Duguin da a veces la impresión (falsa) de que conoce mejor a los países occidentales que a Rusia. Ante todo, porque en ocasiones sus libros y discursos no inciden tanto en las ideas que defiende sino en las que detesta. Duguin es uno de los mayores enemigos del liberalismo. Su resentimiento no le resta ni habilidad ni sagacidad.  La prueba está en que utiliza armas posmodernas para confrontar y destruir a su gran rival. Aparece, por ejemplo, cauto y educado en cualquier canal de youtube donde lo llamen para proferir sus sermones sobre la decadencia occidental. Enumera sin inmutarse cada una de las rémoras que la ideología neoliberal ha provocado en la familia y las costumbres culturales a través del consumo desmedido y el mejunje formado por las políticas de género, la corrupción de la democracia, la posverdad, el feminismo y la cultura de masas. Pero, a pesar de que todos sabemos que defiende el Imperialismo ruso (por oposición al norteamericano) se guarda mucho de indicarlo expresamente.

Acabo de terminar La cuarta teoría y no recuerdo que haga alusión al mismo en ningún pasaje. Una estrategia casi militar desarrollada en base a unos fines muy claros: conquistar para su causa a todos los occidentales desencantados con el vacío moral provocado por el asedio neoliberal.

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En realidad, resulta difícil no concordar con muchos de los análisis teóricos de Duguin. A grosso modo, (sin entrar en necesarias matizaciones) su visión del liberalismo, el comunismo y el fascismo me parece adecuada. Concuerdo con buena parte de sus análisis. Pero justo lo que no me acaba de convencer es la cuarta teoría que propone para trascender el recorrido liberal, comunista y fascista. Hay una parte de su defensa de los valores tradicionales, de un Estado fuerte y de las naciones históricas que es necesario (sólo hay que ver los estragos éticos causados por el globalismo) pero otra parte es, en esencia, reaccionario. Duguin lo sabe. Y es por eso que cita a Julius Evola, el Dasein Heideggeriano y profundiza en la figura del andrógino para revestir de cierta modernidad a su teoría.

Es ahí justo donde sus tesis más cojean. Donde su libro se convierte por momentos en una novela de caballería. En un galimatías. Duguin es ruso. Duguin es lógico. Dugin es prácticamente un jugador de ajedrez. Su libro está tan bien estructurado como un tablero de damas. Sus razonamientos son parecidos a teoremas matemáticos. Pero es justo cuando intenta imprimir un barniz moderno a sus postulados que desbarranca porque se percibe que entra en contradicción con lo que realmente piensa. Que está utilizando determinados términos en concreto para seducir a los occidentales. Puesto que tiene muy claro que si bien muchos pueden estar hastiados del liberalismo, necesita moderarse para que éstos se adhieran a sus ideas o se interesen por ellas.

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Duguin, repito, utiliza técnicas y fórmulas neoliberales para conquistar con su discurso a los ciudadanos occidentales. Esto explicaría también por qué no habla decididamente a favor de la religión en La cuarta teoría. En vez de plantarse firmemente y rememorar la grandeza del cristianismo y aquel espíritu que forjó iglesias, catedrales y unió poblaciones disgregadas, alude al «Dassein» y a una espiritualidad más propia de la confusa era de Acuario que de la Europa profunda. Duguin necesita colorear con un poco de new age sus ideas. Y es precisamente en esos detalles (que no creo que sean en absoluto inocentes) donde se percibe su mente de estratega político y militar más que la del filósofo.

Es precisamente cuando me intenta hablar como un filósofo occidental, cuando recurre al idealismo alemán y juega a la ambiguedad, cuando no me termina de convencer porque detecto en él la doblez de los agentes secretos, de la inteligencia militar. Es ese aspecto el que no me gusta de Duguin (como hay otros que tampoco me agradan de los profetas neoliberales).

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Duguin es neoliberal cuando habla a los neoliberales y tradicional cuando habla a los rusos. Duguin matiza, es condescendiente y es ambiguo cuando se dirige a los europeos y potente, profético y visceral cuando se dirige a los rusos. Casi mesiánico. En ese sentido, se comporta como un político. Como un hábil lector de 1984. A unos les dice que la guerra es paz y a otros que la paz es guerra, según convenga. A este respecto, me gusta mucho más el Duguin que se retrata portando armas con descaro. Más que nada porque ese no miente, ese no es ambiguo, ese es el auténtico Duguin y no el que propone un mundo nuevo, una nueva teoría para esconder su adhesión al imperialismo ruso.

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Dije antes que concuerdo en mucho con la crítica de Duguin al liberalismo. Pero no en cómo utiliza los desmanes del liberalismo para justificar sus convicciones y creencias. En gran medida, los grandes males del globalismo servirían, por ejemplo, para realizar un lavado de cara del estalinismo. Para convertir a Stalin en un héroe por resistir los avances de esa ideología capaz de acabar con los valores históricos de los pueblos.

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Duguin odia con tanta fuerza el liberalismo que pareciera ser capaz de inmolarse para derrotarlo. El lamentable atentado que acabó con la vida de su hija es la prueba de hasta dónde estaba dispuesto a llegar este intelectual con alma de soldado. Aquel horrible acto no fue en absoluto casual. Quien lo hizo sabía por qué lo hacía y Duguin también sabía perfectamente por qué un integrante de su familia fue víctima del mismo.

Tal vez en Europa, en parte de Occidente, anestesiados por los mass–media,  no creamos estar en guerra. Duguin no comparte esa idea. Es consciente de que quien se oponga al globalismo está en riesgo de muerte. Dentro del liberalismo es posible reírse de Dios pero no del consumismo. Probablemente en la Rusia de Putin sí esté permitido reírse del consumismo (y tal vez también de Dios) pero no de su líder. Lo saben bien todos los que han disentido de su régimen. Sus cadáveres pueblan media Europa.

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Esas son las consecuencias de las guerras: mueren inocentes por ambos lados. Y al final, el país que vence casualmente es siempre, siempre, el único justo y libre. Así se escribe la historia. (O se reescribe).

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Lo que defiende Duguin creo que quedó más o menos claro en el anterior avería. Lo que pretende a mí al menos me quedó muy claro tras leer La cuarta teoría.  Alcanzar adeptos al Imperio ruso en todas las fronteras. Aunar masas de ciudadanos descontestos del globalismo que contribuyan a hacerlo estallar desde dentro. Pero, obviamente, se guarda muy mucho de expresar con claridad sus profundos deseos.

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Cada Imperio (y Rusia quiere serlo) dispone sus cartas contra sus enemigos. Muchos rusos que se sintieron humillados tras el final de la Guerra Fría y los años locos de Yeltsin, se sienten ahora sumamente reconfortados bajo la sombra de Putin. Duguin es fruto de este impulso como casi todo lo que ocurre en Europa actualmente es resultado de la Segunda Guerra Mundial y el final de la Guerra Fría.

A nosotros nos tocó caer del lado neoliberal y a los rusos en el comunista (ahora convertido en tradicionalista). En las batallas que ambos colosos libren durante los próximos años, los ciudadanos poco tenemos que decir. Casi que lo máximo que podemos hacer es intentar que nos manipulen lo menos posible. Duguin no deja de ser otra pieza más del tablero en una lucha cuyos alcances posiblemente no terminaremos de comprender totalmente hasta que pase una década. Bajo mi punto de vista, la cuarta teoría no es aún la de Duguin (una mera aproximación) sino que será la que emerja al final de esa confrontación si es que, (recurriendo frívolamente al título de un célebre libro de Baudrillard) esta confrontación se está produciendo, está teniendo lugar. Shalam

هناك من يعبر الغابة ولا يرى إلا وقودا للنار

Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….en africa quitan dientes para meter una pajilla y respirar(los dientes de abajo)………..
    2imagen…careto de encanto y pureza…(se hace el interesante)….
    3imagen….la solucion soy yo (la solucion para mi mismo)…jajaj
    4imagen….hay que atraparlos, leche!….(vestido de superman o de abejaman)….(o de nazi)….
    5imagen….motörhead(lemmy kilmister)….
    6imagen..yo alexandr dugin (el grande) contra putin multiplicado (principio pop de propaganda)…..y pá pollo popeye……
    7imagen….rastro de accion real….aqui una oreja, un pie, las muelas de oro, unas braguitas de kate moss, un dron ucraniano, cuando nos llamen no iremos o si vamos es cada uno pá nuestra pelleja……(al final nos veremos todos en el bosque(475 fahrenheit -f.truffaut-1966)……sonrisa
    PD:…https://www.youtube.com/watch?v=F_JF8oSxXtM…la virgen del amor hermoso, el amor hermoso de la virgen…..motorhead

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Profesor de Teoría política. Libros de estrategia militar. Clase en la Universidad. 2) Un presentador ruso de programas sobre el cosmos y la galaxia. Tiene un ático lleno de telescopios. 3) En unas horas voy a una boda. Pero aquí estoy trabajando para el Régimen. 4) Cazafantasmas. La lucha arde. Un intelectual de salón y otro de bar. Algo arde en la Rusia de Yeltsin. 5) Sí…Lemmy Kilmister. Pirata nazi libertario y anaquista. Todo en uno. 6) Un montaje situacionista cuyo sentido hemos perdido. 7) El fantasma de la libertad.PD: este es mi tema favorito de Motorhead. Aunque son muchos. Deaf forever. https://www.youtube.com/watch?v=h1XG2-3epfs

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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