Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión al Camino de Santiago que recientemente realicé. En esta ocasión, me ocuparé del día 25. ¡Ahí voy!
Un Camino. Día 25
Sábado 9 de agosto
El sábado 9 de agosto, rondando las 5, 30 media de la madrugada, comienzo a caminar junto a Gavi y Alfonso. La salida de Sangüesa es sencilla. Pero tras cruzar el río Aragón por un puente debemos realizar una subida pronunciada por una colina que comienza a minar nuestras fuerzas y desemboca en Rocaforte. Allí, sin casi darnos tiempo a descansar, comenzamos a remontar el alto de Aibar. Una ascensión que no es excesivamente dura pero sí lo suficiente larga para continuar agotando nuestras fuerzas.
El problema con el que nos encontramos radica en que, debido al calor y no tener la seguridad de si habrá una fuente en toda la jornada, vamos cargados de botellas de agua. Mi mochila pesa más de lo habitual y si a eso le añado tres litros y medio de agua, se comprenderá que camine con cierta pesadez. Lo hago siempre tras Gavi y Alfonso a los que de tanto en tanto pierdo de vista mientras recorremos campos de vides y olivos en medio de la nutrida vegetación de la sierra de Salajones. Si bien esta ruta es hermosa existe otro recorrido más bello para llegar a Monreal. Es conocido como la Foz de Lumbier y atraviesa Liédena, Nardués y Alduante. Pero hemos decidido no tomarlo porque supone caminar 5 kilómetros más. Una pena. Si estuviéramos en octubre no dudaría en recorrer esta vía alternativa. Pero ninguno nos atrevemos a desafiar al sol. Sabemos que su castigo es severo. ¡Esos 5 kilómetros de más podrían hacérsenos eternos!

Pronto, tras atravesar el barranco Basobar, comenzamos a subir a través de la sierra de Izco. Ya ha salido el sol y Gavi y Alfonso continúan caminando a un ritmo rápido. En esos momentos cometo un error. En vez de dejarlos ir, intento seguirlos y fuerzo demasiado. Durante varios kilómetros me exprimo al máximo. ¡Qué inconsciencia! Cada peregrino ha de caminar a su propio ritmo. El que sea. No hay peregrinos veloces o lentos. En el Camino la velocidad no es un valor en sí mismo. No es un cualidad a destacar. Los hay que han hecho el Camino en tan pocos días que apenas han disfrutado de su herencia cultural. Tres o cuatro meses es el tiempo que yo considero ideal para profundizar en muchos de sus meandros. Además, yo no tengo tanto pavor del calor como mis dos compañeros. Estoy más acostumbrado. Pero, por obstinación, me empeño en caminar tras ellos y, para mi desgracia, (y aprendizaje), comienzo a sentir un pequeño pinchazo en mi pie izquierdo al que en principio no tomo muy en cuenta. Hay que seguir.
Finalmente, entramos al valle de Ibargoiti y, sí, en Izco (un pequeño pueblo donde hace años había un albergue y que ahora se encuentra a mitad de camino de un rincón abandonado y una pequeña urbanización forestal para ricos) encontramos la ansiada fuente que algunos aseguraban que no existía. No obstante, he bebido tanto a lo largo de la ruta que no me avituallo demasiado. A estas alturas, eso sí, el sol vuelve a clavar su aguijón con fuerza. Por ese motivo no son nada fáciles los últimos kilómetros a pesar de que seguimos caminando por territorios boscosos cuyos recodos suelen ofrecer aliento y refugio al peregrino como es el caso del río Elorz.

Durante este último tramo, soy más cauto y dejo que Alfonso y Gavi continúen sin pretender seguirlos. No tiene sentido. Camino por tanto con lentitud mientras me acerco a Monreal. Es, sin dudas, una buena idea. De tanto en tanto siento pinchazos en el pie izquierdo. Y al fin y al cabo es realmente emocionante entrar tranquilamente por un puente gótico de piedra a la mágica villa navarra vislumbrando a lo lejos los restos de un viejo castillo sobre una colina. A decir verdad, Monreal (lugar donde se desarrollaron varias importantes escaramuzas contra las tropas napoleónicas) parece salida del Quijote o un filme de Werner Herzog puesto que se encuentra rodeada de vegetación y exhala un ligero aire idealista y señorial. Una observación que resulta ser acertada pues la localidad fue residencia de caza de los reyes de Navarra y hay quienes piensan que su nombre se debe a un monarca navarro.
En el albergue me llevo una sorpresa. Allí no sólo se encuentran los peregrinos aragoneses. También está David. Algo en mi alma se coloca en su sitio al volver a verlo. Experimento dicha. Realmente, necesitaba encontrarme con él de nuevo. Siento paz en mi espíritu. Creo que a él le ocurre algo parecido aunque no podría afirmarlo rotundamente debido a su escasa expresividad. David parece estar en otra dimensión. Su mirada transmite tristeza pero también calma. Bastante resignación. También cierto aire de libertad salvaje. Culta y salvaje. Según me comenta, ayer no durmió en Sangüesa sino que lo hizo en Liédena. Es decir, el sí que escogió la vía más larga para continuar su ruta. Lógico. El vive peregrinando. Caminando. Él es el Camino. Al parecer, durmió con su saco en la puerta de la iglesia del pueblo. Había por allí también unas muchachas con las que se entretuvo bebiendo vino y charlando. La España profunda. La mágica España eterna. Con esa raíz nos conecta directamente el Camino. Con una España que parece muerta pero en realidad sólo está escondida. Aguardando el momento en el que nos aventuremos a descubrirla.

Los cuatro peregrinos comemos en el amplio bar situado en la plaza central del pueblo. Lo pasamos bien. Gavi ha decidido seguir. Tan sólo le queda un día para terminar el Camino aragonés. ¿Qué sentido tendría abandonar? David y yo no tardamos en salir a la terraza. Allí continuamos la charla que interrumpimos hace dos días. Que tal vez nunca debimos interrumpir. Parece sentirse a gusto conmigo. Me invita a sidra. Yo correspondo con un vino. Es introvertido pero va poco a poco dejando detalles de su vida. Me habla de un viaje a Sicilia con una antigua novia. Allí, cerca de Palermo, nació su abuela materna. Me comenta lo a gusto que estuvo en Artieda junto a Tomás. Hablamos de libros. No soporta la literatura del siglo XX. Le parece decadente. Albert Camus, Jean Paul Satre, Celine. Todos esos escritores franceses le parecen muestras del extravío del arte. David ama el arte medieval. A los alquimistas. Pero también tiene un espíritu punk. O al menos rebelde. Se percibe que ama profundamente el arte. Pero el antiguo y esplendoroso. Disfruta recorriendo las iglesias. Suele rezar. Pero poco tiene que ver con los religiosos. Su misión es caminar. Su sentido de vida es caminar.

Pasamos la noche hablando. Aunque somos diferentes, tengo la sensación de haber conectado con él. La noche llega a Monreal y seguimos dialogando. De vez en cuando se hacen silencios que duran varios minutos. Nos cuesta hablar. Son momentos en los que de nuevo vuelve a detenerse el tiempo. Lo único que me inquieta es que de tanto en tanto siento pinchazos en el pie izquierdo. No han remitido sino que parecen ir a más. Creo, no obstante, que no son algo grave. Pido otro vino para David. Me habla de su perro con tanto amor que es difícil estremecerse. Aún lo echa de menos. Lo siente en el alma. Casi que emite una lágrima. Su perro era su vida.
Nos acostamos de madrugada. ¿Qué más da si mañana hará más o menos calor? La vida continúa. Hay que exprimir los momentos. En fin. Hay quienes peregrinan por unos días y quienes lo hacen toda su vida. David es de estos últimos. No sé bien por qué lo hace. Pero estoy seguro de que debe haber un infierno vital detrás. El Camino en su caso es una especie de purgatorio. Le asegura no arder en llamas. ¿Por qué? Aún no lo sé. Pero estoy seguro de que es así. En mi caso el Camino es vía de sanación. Si algún día vislumbro un trozo del paraíso será porque estoy ahora en ruta. Eso también lo sé. No pasaré toda mi vida caminando. No sé si repetiré. Pero sé que este Camino será eterno. Nunca lo olvidaré. Shalam
عندما تتصالح مع السلطة، تصبح أنت السلطة.
Cuando haces las paces con la autoridad, te conviertes en la autoridad




1imagen…vista aerea del prologo en twin peaks (fuego, camina conmigo), 1990…..(en este caso sin el zorzal)….
2imagen…vista aerea del prologo en twin peaks fuego, camina conmigo), 1900…..(en este caso sin zorzal)….
3imagen…mas arriba del riachuelo vienen la patrulla japonesa dando tiros («la delgada linea roja»)
4imagen…en el otro lado el barrio de «quitapellejos» con su estadio de futbol….jajajj…
5imagen…me recuerda al torero y fraile juan garcia «mondeño» ….sonrisa….
PD…simon&garfunkel…puente sobre aguas turbulentas…1970, naturaleza el dios de spinoza…
https://www.youtube.com/watch?v=DJ8EtNtQk14&list=RDDJ8EtNtQk14&start_radio=1
1) El enemigo aparece en medio del horizonte. Promete guerra. 2) Rayos solares. Zeus nos vigila. 3) Lugar donde don Quijote se baña y pronuncia un discurso sobre las leyes y las armas mientras Sancho se come unas morcillas. 4) Por ahí se ve a los reyes de Navarra preparándose para salir a cazar mientras Radio Futura se inspiran para realizar la canción «El canto del gallo». 5) No conocía a Mondeño. Lo compararía con un miembro del grupo Diabologum. Francia. Actor francés post nouvelle vague. «La haine». Película. PD: una conversación en un bar entre Spinoza y Henry Thoreau en un bar mientras escuchan esta canción sería por lo menos interesante.