Ese bonito cadáver
Últimamente, cada vez que escucho aquella frase -"Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver"- que James Dean popularizara o, más bien los...
Too fast for love son unos baqueros rotos decorados con un lápiz de labios. Una Harley que, a pesar de encontrarse gripada, sigue rodando por las autopistas. Es una obra compuesta en las catacumbas del sistema, llena de hedonistas canciones que crujen y hacen daño. Reflejan a la perfección el sórdido ambiente sexual que había en la escena rockera de L.A. El caos, la diversión y la destrucción. Es un disco que se encuentra lleno de imperfecciones como, por ejemplo, la sucia producción, ciertos desajustes rítmicos o la voz aún suelta e inmadura de Vince Neil que lo hacen, no obstante, añorable. Sumamente disfrutable.
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