Robert Bresson
Decía ayer que pensaba terminar de leer el libro de Pascal Quignard, El miedo a la música. El tratado, sí, es valioso y lo merece pero probablemente...
El primer episodio del Decálogo de Kieslowski es estremecedor. Conmovedor. Mágico y desgarrador. Es la prueba de que el cine no necesita más que unos cuantos elementos para alcanzar cotas sublimes. Enfrentarnos a lo desconocido. Transmitir con sutileza lo que es el más allá.
En realidad, a pesar de su sencillez, he visto pocas obras con tantas resonancias significativas como esta. Kiewslowski captó la esencia de la fé. Ese absoluto aparentemene irracional que conecta con ese milagro que llamamos vida. Y retrató la magia de la infancia como nadie (tal vez tan sólo Truffaut se le acerca en esto) lo ha hecho.
Sería muy sencillo afirmar que esta melancólica obra de arte expone en imágenes el debate entre Dios y la razón. Y se pronuncia descaradamente por la divinidad religiosa. En gran medida, ese el gran tema de este capítulo. No hay duda al respecto. Pero sólo de manera superficial porque, en realidad, hay mucho más. Ayer volví a ver el episodio y detecté dos detalles de suma importancia en los que hasta ahora no me había fijado. Ahondaré brevemente en ellos.
Creo que Kubrick adoraba el Decálogo en su totalidad. Supongo que también este capítulo. Y no me extraña. Porque, en realidad, en sus minutos finales se convierte en una muy dura película de terror psicológica. En varias de las expresiones del rostro del profesor Krzystof ante la sospecha de que su hijo está muerto, en su negación de la divinidad, en su exaperante búsqueda del niño extravíado, encontré detalles que me recordaban ni más ni menos que a El resplandor. Y, por otra parte, escenas como aquella en la que la computadora se enciende sola, recuerdan a 2001. Y, en concreto, al papel que juega Hal 9000 en ese filme.
Por si fuera poco, como todos los grandes creadores, Kiewslowski era un visionario. Y en este episodio avizoró con tal sencillez y claridad los peligros del mundo tecnológico que se comenzaba a originar en Occidente, que creo que debería ser proyectado diariamente en cientos de institutos para avivar las reflexiones sobre nuestro malestar cultural y los centenares de actos neuróticos de los que somos testigos (o protagonizamos) en las redes diariamente y a los que ya no prestamos apenas atención por más que somos sus más directas víctimas. 
1ºimagen……mirada demasiado triste para un niño de esta edad……
2ºimagen…el niño mira al adulto como piensa…(la mano tiene una postura incomodisima de apoyarse en la cara)……..otro auguste rodin(en este caso observado de cerca)……
3ºimagen…..los dos siguen el mismo mensaje
4ºimagen……parecen mirar lo que no existe o lo que existe inevitablemente…..
5ºimagen……»me cago en toa la mar salá»……
6ºimagen…..acepto lo sucedido, yo tambien te quiero………..
PD…..https://www.youtube.com/watch?v=xLy2SaSQAtA….instant karma(we all shine on)…1970..plastic ono band….ojico con «la fluxus ono» y su molde en «automatismo ciego»……ok,………»guapa-mente»…
PD…..cara b:….le aplicamos a todas estas imagenes lo de ono y tendremos la «cara b» de la situacion…..jajjajjjjj
1) Portada de un disco de Smiths. Previo paso por el blanco y engro. 2) Otra portada de disco de Smiths. Esta mucho más propia de cine nero. Gabardinas. Chaquetas. 3) Dos cómicos que comienzan una función. 4) Frente al misterio o visitando a un enfermo. 5) Jack Nicholson: El resplandor. 6) Antes de recibir un beso y o bien dormir o bien ver su serie de dibujos favorita. PD: Fascinante interpretación de esta canción. Muy bien. Pero obviamente, ahí sólo brilla una estrella y esa es la Yoko plastic ono band..jjajaj