El fracaso
Humphrey Bogart poseía un rostro y aspectos tan consistentes que no parecía ni haber tenido juventud ni niñez y haber nacido directamente a los 30...
Esta mañana, por cierto, he descubierto el fresco en el que se inspiró Bergman para componer la famosa escena con que comienza El Séptimo sello. La partida de ajedrez entre el caballero y la muerte. Una pintura mural de Albertus Pictor situada en la pequeña iglesia de Täby, que me parece fascinante no tanto por la maestría con que fue ejecutada (que también) sino por el tema en sí mismo. Esa partida que es metáfora de la batalla que cada uno de nosotros libramos con el destino diariamente y que al final, tendrá un único y seguro ganador.
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