El bucle infinito
Sin dudas, mi disco favorito de Stereolab es Dots and Loops. Recuerdo escucharlo en bucle durante un maravilloso viaje a Valencia por la costa...
Me parece necesario además reivindicar este disco porque, como todo réquiem, tiene unas propiedades terapeúticas nada desdeñables. De hecho, creo que no existe una composición musical más liberadora. En la época de la sumisión absoluta y el miedo, basta escuchar con atención este hermoso cántico a la muerte para sentirnos reconfortados y plenos. Comprender que nuestra existencia tiene un sentido trascendental por encima de las cotidianas tribulaciones que a todos nos aquejan. Pues únicamente echando un vistazo al más allá, a las almas de quienes se van y a ese misterio en el que, antes o después, penetraremos -la muerte- es que podemos enaltecer esta vida. Engrandecernos como seres humanos sin debilitarnos por los problemas y vicisitudes que podamos pasar o la opinión de los demás que si nos asusta es porque estúpidamente (los) o (nos) consideramos inmortales. Idea que todo réquiem destierra de nuestro cerebro haciéndonos entender que sólo tenemos un tiempo breve para realizarnos. Y debemos por tanto, hacer todo aquello para lo que fuimos destinados si queremos morir en paz o al menos con cierta calidez y, sí, lucidez. Al fin y al cabo, no sólo se merece la vida. También la muerte. Y probablemente cada uno de nosotros acabemos teniendo la que buscamos y ansíamos. Shalam
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