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¡Que os jodan!

Feb 28, 2025 | 2 Comentarios

Hijos de la gran puta

¡Es una gozada escuchar Never Mind the Bollocks de nuevo! ¿Qué más da quién tocó allí? ¿Qué más da que el grupo fuera una invención de tal o cual mánager? ¿De verdad eso es importante? ¡Joder! Basta escuchar dos o tres minutos del disco para entrar en trance. Perder la cabeza. Volverse loco. Eso lo consiguen muy pocas obras. Never Mind es más hiriente que el cuchillo más afilado. Es el Jack el destripador de los álbums del rock. Un asesino dando gritos, alardeando de sus crímenes e imprecando a las fuerzas del orden.

Paradójicamente, el tiempo ha restado un poco de fuerza a su sonido. Hoy en día Raw Power (tal vez gracias a la hiriente, viscosa mezcla realizada por Bowie) suena más crudo que Never Mind. Lógicamente, el disco también se tambalea (en cuanto a la dureza de su sonido) cuando se echa un pulso con los monstruos del thrash metal. Lo mismo Pantera que Slayer tumban a los viejos Pistols. También los primeros Metallica. Pero Never Mind es tan auténtico, tan puro, tan fresco, tan vicioso, es un disco tan drogadicto, suena tan vital, posee tan buenas canciones, es tan instantáneo, que le bastan dos o tres acordes para demoler cualquier edificio musical de un golpe directo.

En un combate de boxeo, Never Mind sería un luchador imprevisible. Veinte discos de heavy metal lo pueden acorralar, casi tumbar en la lona, pero a las hordas de Lydon les bastaba un golpe para salir indemnes. Básicamente, porque no golpeaban con los puños. Lo hacían con navajas. Eran putos navajeros. A eso sonaba Never Mind. A peleas en las calles. A pandilleros. A peligro.

La imagen de la banda desde luego contribuyó a la aridez que transmitía Never Mind. Contribuyó a avivar el fuego. ¡Qué cojones! Fue definitiva. Era un puto incendio. Pocos cantantes han logrado transmitir tanto como John Lydon sobre un escenario. Gran parte del impacto de la banda radicaba en el aspecto canallesco de Lydon. Todo lo que aquel tipejo representaba. Lydon creció en una familia pobre. Dormía a veces con sus padres en el mismo dormitorio. No se libraba de hacerlo nunca con sus hermanos. Era un niño de la postguerra. Había visto calles derruidas. Olfateado la muerte. Los cadáveres. La pobreza. Pero su look lo hacía ir mucho más allá. En el fondo, Lydon era un niño dickensiano. Un desheredado. Un huérfano que venía directamente del siglo XIX para cagarse en la sociedad victoriana. En toda la puta, indigesta burguesía inglesa.

El rostro de Lydon era una pesadilla. No tenía ojos ni nariz ni boca. Era el rostro de un fantasma. De una venganza. Todos los soldados ingleses muertos en la Gran Guerra gritaban cuando él lo hacía. Lydon era el recuerdo del horror. Una amenaza directa al consumismo. Sus gritos eran un sello apocalíptico. Eran la prueba de que los muertos de los cementerios iban a vengarse antes o después de los grandes industriales, de los generales, de los reyes. Lydon, sí, era el nieto de los niños inválidos, de los niños masacrados. Era un superviviente. Alguien procedente de un cómic de ciencia ficción de serie B. El fantasma de las putas Navidades orinándose en medio de una montaña. Era un superviviente. No había ido a la guerra porque era la guerra.

Lydon le recordaba a los ingleses que la mierda no se había ido por el retrete. Estaba ahí. Frente a ellos. Su banda no lideraba una nueva  generación. Lideraba un nuevo fracaso. Un nuevo hundimiento. Sus canciones eran escupitajos. Los miembros de Sex Pistols se cagaban en Inglaterra para a continuación exclamar con orgullo que ellos también eran ingleses. Eran, repito, una pesadilla. La manifestación brutal de todo lo reprimido por la Inglaterra bien pensante. Lydon parecía el demonio y sus compañeros unos putos piratas. Eran la reencarnación de todos esos marineros que hicieron grande a Inglaterra a base de navajazos, tajos de ron, batallas sangrientas, abordajes y violencia. Puta violencia.

Eso era el puto punk. Eso era Never Mind. Piratería. Venganza. Un filete en mal estado que los locos y los desheredados obligaron a tragarse a medio mundo. Shalam 

استمتع أو مت

Disfruta o muere

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…este gesto del labio superior lo hacia elvis presley (para pesar su obra)…(equilibrarla)……
    2imagen…podeis tirarme de todo pero el mi disco esta en el corte ingles de rebajas(99pts)……
    3imagen….todo signos, todo datos, todo a la venta….(agua nada, quien la bebe?)……
    4imagen…una igual que otra (la misma idea)…al fondo pelo afro con musicos sabiendo tocar….gran movimiento artistico….
    PD…de pronto pienso en el boogie woogie….big joe turner..1956..
    https://www.youtube.com/watch?v=CiCiVBlZtz4….( de paso piet mondrian lo baila)……

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Me meto un imperdible en la boca y soy chic. Más chic que los guapos. El bello demonio. 2) Si canto con furia dos años más vivo el resto de mi vida de los réditos. Lo haré a tope. Tirarme tomates que cojo pasta. 3) Me río de mis fans, del mundo y de Dios. Ni Shakespeare me elegiría como bufón. ¿Quién desea aparecer en una comedida de Shakespeare? Sólo un puto fracasado. 4) Soy punk pero cada día estreno un modelito. jajaja. Me río de todos y de todos. PD: cuando big joe comenzó a tocar muchos pensaron que el mundo ya no tenía marcha atrás. Pero no pensaron eso con la guerra. ¿Qué poder tenían las guitarras y los ritmos?

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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