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Picaduras nocturnas

Jun 28, 2025 | 2 Comentarios

Pues sí, al final fui a Scorpions. Por una serie de motivos extramusicales casi me los pierdo pero finalmente llegué incluso a tiempo de ver la mitad del concierto de Stryper. La banda norteamericana me gustó mucho. Estuvo sobria y distendida. Fina y directa. Ha perdido algo de la sorpresa y encanto religioso de sus inicios pero ahora es probablemente más consistente. En fin. Aún recuerdo los buenos ratos durante mi adolescencia escuchando In God We trust. Lo que alucinaba viendo la portada de Soldiers Under command. Y lo que me gustaban los vídeos de Stryper de aquella época. Una mezcla en lo que se refiere a lo visual entre la distopía y las celebraciones eclesiásticas y en cuanto a lo musical entre el pintón encanto del glam y el AOR.

Stryper nunca llegaron a la altura de Iron Maiden, Def Leppard (ni en diez vidas soñarían hacer algo tan grande como Pyromania o Histeria) o Mötley Crue (tampoco podrían hacer nunca algo tan directo y crudo como Too fast for love ni tan hiriente como Shout at the devil) pero hacían muy buenos discos. Un poco en la línea de Angel. La banda de On earth as it is in heaven. Era realmente delicioso ver sus trajes amarillos y negros que parecían procedentes de la ciencia ficción y qué decir de sus constantes referencias bíblicas. Si algo faltaba para hacer del heavy metal el estilo más divertido de los 80 era la aparición de una banda de rock cristiano que leía los mandamientos en público y dedicaba sus canciones al Señor de las alturas. ¡Joder! El mundo de Marvel a veces parecía ir detrás del heavy. Parecían más reales Alpha Flight o Los Cuatro fantásticos que W.A.S.P. o Stryper. Probablemente ni a Stan Lee ni a John Byrne se les hubiera ocurrido crear un grupo como Stryper. Una banda que invitaba a sus seguidores a alzar sus brazos y todos unidos recibir el mensaje de Cristo. Cantar por el hijo de Dios.

Lamentablemente, los festivales tienen un consabido handicap. Están sujetos a horarios estrictos. Lo digo porque cuando más estaba disfrutando el concierto de Stryper, terminó. Creo por cierto que Michael Sweet arrojó unas cuantas Biblias a sus seguidores. No debieron ser muchas. Probablemente no más que cinco. Y yo estaba demasiado lejos. Así que no pude hacerme con ninguna. ¡Una lástima! Si alguna hubiera caído en mis manos la hubiera conservado como oro en paño hasta el final de mis días.

No importa en cualquier caso. Ayer precisamente no estaba yo pensando ni en los Evangelios ni en Los hechos de los Apóstoles. Si estaba en Rock Imperium era para saldar una deuda conmigo mismo, con la primera banda de rock que me gustó: Scorpions. Bowie, dos años después, me mostró un nuevo mundo de fantasía y experimentación. No hubo vuelta atrás. Pero antes, Scorpions me enseñaron lo que era el rock. La importancia de ser rebeldes. La locura del heavy. Eso que hacía a los jóvenes pegar gritos y mover sus cabezas como posesos.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Scorpions. Un par de muchachos tres o cuatro años mayores que yo bebían unas litronas en la playa junto a unas muchachas y cantaban a voz en grito «Still Loving You». ¡Joder! ¡Qué sensaciones! Por un momento, experimenté en cuerpo ajeno lo que es la libertad. Luego el muchacho que cantaba ha acabado siendo conserje de un hotel y el otro despacha en un banco pero bueno, escucharlos cantar el tema de Scorpions por la noche en la playa, las cervezas, las chicas. En fin. No sé si me explico. Eso era el rollo del rock. ¿No es así? Viajar, la vida salvaje. Brasil, la selva, convertir los sábados en una guitarra eléctrica.

Bueno. Intentaré centrarme. ¿Scorpions? ¿El concierto de Scorpions? Me encantó. Me gustó mucho. Aunque sería bueno ir por partes.

Es obvio que la voz de Klaus Meine ya no es tan portentosa como hace años. Todos lo sabemos. El señor tiene 77. De Meine se podía decir en su momento algo parecido a lo que se afirmaba de Elton John. Que de tener otro físico hubiera podido perfectamente convertirse en el Romeo del mundo femenino. Ahora su voz flaquea. Ya es un lugar común este tema. Pero aún así es preciosa y, sobre todo, real. Meine no tira de voces pregrabadas y es mucho mejor así. Eso da un poso de gravedad real y autenticidad a su interpretación. Por otro lado, Rudolf Schenker y Mathias Jabb están soberbios. Se encuentran aún en un impresionante estado de forma. Aluciné con ambos. Parecían por momentos en la cuarentena y transmitían toda la energía que necesita un concierto de ese tipo. Lo mejor de todo era pensar qué clase de atmósfera serían capaces de crear en los 80. Si aún impresionan y transmitían ritmo, estos tipos en los 80 debían de ser capaces de poner pabellones boca arriba en pocos minutos. Mención especial por supuesto al batería y al bajista que hicieron dos solos bastante divertidos. El de Mikkey Dee concretamente fue una locura que tuvo mención especial en la pantalla a su glorioso pasado con Motorhead.

¿El repertorio? Muy equilibrado. Puesto que la justificación del Tour es el sesenta aniversario de la banda tocaron un medley con varios temas de la primera época que era más que necesario y, desde luego, agradecí mucho. Yo, en cualquier caso sólo eché en falta «No one like you». ¿Mejores momentos? El comienzo con Maine cantando con emoción y soltura los lentos acordes de «Coming you», el fiero y compacto sonido de las guitarras en «The Zoo», el mencionado solo de batería de Mikkey Dee, la inclusión de un tema («Gas in tank») del festivo y notable Rock believer, poder escuchar en vivo la deliciosa «Make it real» y un arsenal de clásicos que me devolvieron casi a la infancia.

Después de todo, lo que sentí cuando cerraron con «Rock you like a hurricane» es que el viaje había merecido la pena. Que por supuesto que merece la pena estar vivo. En un momento de la vida (la infanto-adolescencia) en el que muchos de nuestros maestros nos transmitían amargura y frustraciones, Scorpions nos transmitían vitalidad y empuje. Verlos resistir, continuar, seguir sonriendo, tocando temazos a la edad que tienen no tiene precio. Lo de ayer fue casi más una celebración vital que un concierto de rock. Como celebración fue superlativa, como concierto muy bueno. Scorpions ya no son peligrosos. Tampoco el público heavy es el de los 80. Pero siguen siendo muy buenos. Shalam

يبدو أي شيء أصغر قليلاً عندما يُقال بصوت عالٍ.

Cualquier cosa parece un poco más pequeña cuando se ha dicho en voz alta

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….la mania del patriotismo….
    2imagen….atencion obras!!!!!!…necesario programa…..
    3imagen….la autovia la limpiamos de baladre…….
    4imagen….las avispas rodean el grifo del callejon….asi cualquiera…
    5imagen…ven toca el rayo de mi correa, ahh no lo tocas verdad….
    PD…..all the young dudes…bowie…
    https://www.youtube.com/watch?v=NSGr147wR8s&list=RDNSGr147wR8s&start_radio=1

    Responder
  2. Alejandro Hermosilla

    1) ¿Qué pasa tíos? Me gusta paella y el sol. 2) Una peli de John Carpenter sobre el heavy metal. 3) Pose de señor burgués del siglo XIX. Un tipo que dice ser cristiano pero todos vemos que es glamy. Es genial. 4) Las voy a catear todas pero no me importa. Luego tomaré una litrona y dos petas con la Mary y me lo pasaren dabuti. 5) El de la derecha por su gesto y camiseta está diciendo claramente que él fue quien mató a Kennedy. Simplemente una de las mejores canciones de la historia. Hace poco Pet Shop Boys se atrevieron con una versión. https://www.youtube.com/watch?v=pcQDDqqp-is&list=RDpcQDDqqp-is&start_radio=1

    Responder

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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