The master
Debo reconocer que no sentí nada especial la primera vez que contemplé The master. Y sin embargo, con el tiempo, sus imágenes han ido retornando a...
Además de esta impresionante anécdota, Simon Roy revela otras tantas bastante jugosas relacionadas con el hotel Stanley que, obviamente, son más ficticias que reales. Son deliciosas leyendas urbanas o bien creadas por el inconsciente colectivo o bien por publicistas guiados por el deseo de atraer turistas de los propietarios. Señala por ejemplo que «los empleados de cocina aseguran haber oído ruidos de fiesta procedentes del salón de baile. Pero cuando van a ver qué ocurre lo encuentran siempre desierto. Otros dicen haber oído las notas de un piano en el propio salón de baile, estando vacío». No obstante, sin dudas, la que más me ha gustado de todas es una completamente verídica. Porque entiendo que cierra elegante y oníricamente el círculo abierto por aquella pesadilla de King. Es digna de un filme de David Lynch. Indica Roy: «desde hace años se emite en bucle El resplandor en los televisores de todas las habitaciones del Stanley. En el canal 42, por supuesto». Shalam
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