Acidez (2)
Dejo a continuación el segundo avería dedicado a Luke Haines y, más concretamente, a su etapa en The Auteurs. El cual recomiendo leer escuchando uno...
Es muy famosa la historia detrás de la creación de este mágico Réquiem. Un sombrío desconocido se lo encargó a Mozart. El compositor austriaco creyó ver en aquel misterioso anónimo (que al parecer acudió a él en representación del conde Franz von Walsegg) a un enviado del otro mundo que le apremiaba a escribir esa obra para honrar y testimoniar su futura y próxima muerte. Y, de esta manera, se planteó su composición (la cual quedó inacabada pero con precisas instrucciones para su finalización) como su recital de despedida de esta realidad. Una elegía personal a través de la que congraciarse con cielo y tierra y preparar a su espíritu para adentrarse en terrenos desconocidos. Por eso, su Réquiem es una lágrima crepuscular del compositor hacia sí mismo que posee poderes sobrenaturales. Es el último cántico de un ruiseñor antes de hundirse ahogado en los lagos. Una obra colmada por roces angelicales que la convierten en diabólicamente perfecta. Una locura sagrada que demuestra que hay hombres -muy pocos- que pueden compararse, a la hora de crear, con los dioses y son capaces de describir el ocaso como si fuera el más luminoso de los amaneceres y de volar entre brumosos acantilados como si estuvieran navegando por mares calmos y soleados. Shalam
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