El nuevo catecismo
Hace unos días terminé al fin Comunión; el mítico libro de Whitley Strieber. Y, aunque realmente no creo que tenga que aportar mucho sobre tan...
Nemo era, sí, un hombre al que le habían robado el templo de la infancia. Eso se intuía. Y, desde entonces, se había dedicado a comandar una cruzada no tanto contra la humanidad sino contra el colonialismo. Pues era desprendido con las gentes despiertas y educadas, (ayudaba, por ejemplo, a los revolucionarios griegos en sus luchas de liberación contra Turquía), pero no dudaba en bombardear cualquier barco de procedencia inglesa que encontrara en su camino. Convirtiéndose en la respuesta meditada y, al mismo tiempo, instintiva en contra del colonialismo occidental. Una manifestación de que los límites del terrorismo son difusos y amplios y de que la violencia posee sus razones inexpugnables. Pues la mayoría de las veces es ejercida por los estados modernos: los mayores perseguidores del humanismo. Con lo que la venganza puede convertirse a veces en un acto ético y de justicia divina.
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