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Napoleón

Jun 3, 2025 | 2 Comentarios

Napoleón

El Napoleón de Ridley Scott ha sido tan comentado y (sobre todo) criticado que no sé si merece hacerle un avería. En realidad, creo que el filme tenía, sobre todo, dos problemas.

En primer lugar, su duración. La copia que se estrenó en cines era de 2 horas y 38 minutos. Según parece, la versión que había pensado Scott era de más de 4 horas pero debido a la presión de los productores la redujo considerablemente. Un gran error porque todos esos cortes se notan. Acabo de ver la versión estrenada en Apple (que no llega a las 4 horas pero sí que sobrepasa generosamente las tres) y es muchísimo mejor que la estrenada en cines.

Esto es algo que no comprendo. ¿No respetan los productores a Ridley Scott? ¿Alguien como Scott no es capaz de imponer su voluntad? La copia que se vio en los cines no era el Napoleón de Scott. Era un borrador. Había demasiados puntos vacíos. Había escenas que necesitaban más metraje o densidad. La copia de Apple no es sobresaliente, tampoco es perfecta, pero sí se parece mucho más a la versión que Scott rodó o tenía en la cabeza. Para entendernos, el Napoleón estrenado en cines es, como mucho, un filme pasable. Que se puede ver. El de Apple es notable. Bastante recomendable. ¿El Napoleón de cuatro horas era entonces sobresaliente? ¿Los productores nos han vedado contemplar un gran filme? Supongo que con el tiempo lo sabremos.

El segundo gran problema de Napoleón radica, a mi entender, en el hecho de que, conscientemente o no, Ridley Scott se vio obligado a competir con el fantasma de un filme soberbio, insuperable, que nunca pasó del esbozo. Me refiero al proyecto sobre el Emperador francés que Stanley Kubrick nunca pudo llevar a cabo.

Tal vez sea únicamente un asunto mío pero yo al menos percibo el espíritu del filme de Kubrick a lo largo de gran parte del metraje de Scott. Su Napoleón tiene algo de operístico y recuerda por momentos, en su magnitud y su visión psicológica, a lo que podría haber rodado Kubrick. Hay momentos de silencio alrededor de Bonaparte, cierta voluntad de abstracción que refuerza la egomanía fantasmagórica del personaje que pienso que pertenecen más a Kubrick que a Scott.

Intentaré explicarme mejor. Sin el vacío producido por el filme de Kubrick y esa comparación imposible, el filme de Scott sería un poco diferente. Sería más suyo. Habría menos expectativas a su alrededor. Scott tenía que competir con dos obras imposibles de superar. Un filme nunca hecho, el de Kubrick y una obra maestra indiscutible, la película de Abel Gance sobre Napoleón. El filme de Scott iba, de un modo a otro, a ser juzgado y comparado con dos hitos. Y supongo que el director británico no se sentiría del todo cómodo por ello. No terminaría de fluir como le hubiera gustado.

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Creo que, en gran medida, la elección de Scott de centrar gran parte de su Napoleón en la relación del Emperador con Josefina procede de lo que acabo de apuntar. Una necesidad de hacer suya la historia del enigmático militar. Abordar un flanco que no había tocado otro cineasta con la suficiente profundidad. Hay que reconocerle pericia a Scott en esta elección. Si algo queda claro en su filme es el amor desbocado, pasional y megalomaníaco entre dos personas que, a pesar de sus sentimientos, eran demasiado fríos y cerebrales como para entregarse completamente el uno al otro. Ok. Sí. En el filme vemos a un Napoleón perdiendo el control y alejándose del frente cuando descubre las infidelidades de su amante pero también a un Napoleón que no duda en cambiar de consorte cuando comprueba que Josefina no se queda embarazada.

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No entiendo, por otra parte, la locura que le entró a los historiadores, blogueros y analistas con los errores históricos de la obra de Scott. ¿Napoleón es una clase de historia o es una película? Aquí creo que también ha pesado mucho el recuerdo del filme que Kubrick no realizó. Kubrick sí que era históricamente fiable. Era maniático y obsesivo y cuidaba cada detalle. No más que hay que contemplar Barry Lydon. La película que rodó cuando comprendió que posiblemente no podría materializar jamás su obsesión artística.

Posiblemente, en este caso, se han producido dos confusiones. Los que le piden al cine que sea una lección histórica. Un error flagrante. Y los que se han creído que Scott era Kubrick o un documentalista.

No voy a entrar en el tema histórico porque si fuéramos rigurosos no se podría filmar una sola película completamente fiel a la realidad. Más interesante me parece resaltar que Scott es un director posmoderno y un publicista. Las dos cosas. Así que en su mente es tan legítimo que Napoleón escuche un tema de Joy Division en un arrebato de ira y furia a causa de su amor con Josefina que pegue un cañonazo a las pirámides. Ve tan viable convertir el rostro de Napoleón en el de una esfinge que filmar la batalla de Austerlitz bajo el ritmo de Doom metal. Esto no significa que lo haga lógicamente. Pero tampoco que no. Si una idea de esas le parece que se ajusta a sus planes la utiliza y punto. Sin más. ¿O es que nadie ha visto los tiburones y rinocerontes de Gladiator II? Algo que tengo la impresión que no tienen claro muchos de los que han criticado el filme por sus imprecisiones históricas y no por sus valores artísticos. En fin. ¿Qué dirían entonces de la Marie Antoniette de Sofia Coppola? ¿Y de los filmes de Greeneway? ¿De las diversas adaptaciones cinematográficas de las obras de Shakespeare?

Mejor corramos un tupido velo.

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Otro tema es Joaquin Phoenix. A mí me parece una elección adecuada para encarnar a Napoleón. Carismático, desde luego, es. Otro tema es si se preparó como era debido el papel. Si no mienten llegó al rodaje sin haberse aprendido una frase y un poco en su mundo. Algo que tampoco sería tan importante si su interpretación fuera soberbia. Así (o peor) se comportó, por ejemplo, Marlon Brando en el rodaje de Apocalipsis now. Ocurre en este caso que creo que a Joaquin le ha marcado demasiado su interpretación del joker. Por momentos, parece que está interpretando al archirrival de Batman o que tiene todavía la mente allí. Hay escenas en las que no las tiene todas consigo. Parece tan fuera como dentro de la película. Aunque hay que reconocer que, a medida que la película suma minutos, se lo ve más consistente y, finalmente, sin bordar su papel, sí actúa con cierta suficiencia. Digamos que termina convenciendo pero deja alguna duda.

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Dicho esto, ¿Recomendaría el Napoleón de Scott? La versión cinematográfica no. A nadie. La de Apple sí. A cualquiera. No es sobresaliente pero sí notable y su ritmo es mucho más tenue, lógico y natural. El Napoleón de Apple es el que hay que ver a falta de poder contemplar en alguna ocasión la añorada versión de cuatro o cinco horas que Scott rodó y tenía en mente.

En cualquier caso, el talento de Scott sigue ahí. Las batallas (todas sin excepción) se encuentran excelentemente filmadas. Provocan fascinación. Sobre todo, la de Austerlitz merece un capítulo aparte. Vale por películas enteras. Scott logra transmitir en esas escenas urgencia y belleza, la épica heroica de las guerras y familiarizarnos con el rigor estratégico del Emperador. La fotografía es realmente magnética. Engancha.

En realidad, Scott siempre ha sido un publicista mayúsculo. Gran parte de sus mejores filmes (y también de los peores) resplandecían gracias a su fotografía. A un sentido del ritmo propio de la publicidad, a su capacidad de crear atmósferas. Blade Runner podía contemplarse sin saber nada del argumento con la boca abierta. Algo parecido ocurría con Alien el octavo pasajero, Prometheus o Black Rain. También, claro, sucede algo parecido en Napoleón. A medida que pasan los minutos, el filme mejora, va poco a poco trascendiendo, calando.

Queda claro que Napoleón no era ni un genio ni era un loco. Posiblemente representa el último vestigio imperial de Europa. El último hombre que dio relumbre heroico y épico a nuestro continente con sus luces y, claro,  sus sombras. Su figura merecía esas cuatro horas que Scott le había dedicado. Tal vez incluso más. Shalam

التاريخ عبارة عن مجموعة من الأكاذيب المتفق عليها

La historia es un conjunto de mentiras acordadas

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…escrupulos cero…..soy superior…la pared del fondo es la miseria del pueblo….
    2imagen….la mano derecha no se toca el ombligo……
    3imagen….que guapos son los caballos…….
    4imagen…ay pepita pepita de mallorca!….ay pepita ten piedad!…
    5imagen….bebedores de absenta (bebida espirituosa de moda)….
    6imagen….vaya pinta….y yo aqui robandoles a todos estos egipcios……
    7imagen….uno de los tres monos sabios…»monos no ver, no oir, no decir»……jajajajjj
    PD…pepita de mallorca….
    https://www.youtube.com/watch?v=MsONNkvcvlc…trio guadalajara

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Voy pasado de vueltas. Soy superior a todo. Soy el que bebe y bebe y no se cae. 2) Soy más poderoso que vosotros. De mí se hablará. No de vosotros aunque seáis más. 3) Estampa de un álbum de cromos sobre los soldados del siglo XIX. Tropas militares. Húsares. Tropas napoleónicas. 4) El jefe de Napoleón. 5) Nos falta el opio para estar completamente a gusto. Vamos dentro en breve. Y las putas también. Sin piedad. 6) Está posando para la eternidad y para que alguien ponga su rostro en una esfinge. /) Si no me dices que soy el número 1 me tapo los oídos. PD: todo muy pasodoble. Todo muy radio antigua. Mezcla de sones cubanos y zarzuelillas de barrio. Las mujeres que aparecen en los filmes de Arniches contentas.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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