Zipi y Zape
Para mí, Zipi y Zape eran, ante todo, un par de reflejos del carácter juvenil y gamberro que había sido sepultado tras la Guerra civil española. En...

Howard narra con maestría y ligereza pero también con contundencia. Logrando que síntamos el ánimo desatado del guerrero cimerio por conseguir la deseada joya que se esconde en la torre de la ciudad pero también la alucinación fantástica que el tesoro produce. La partitura fantástica que el relato esconde. Por un lado, casi que olemos el aroma sucio de los tiempos remotos. Percibimos el peligro, el pillaje y la pestilencia. Y por otro, también la emoción de la aventura y la melancolía por viejos tiempos salvajes y bestiales más verdaderos que los nuestros.
Dicho esto, si he de ser sincero, he mencionado hoy este relato no tanto porque el mismo me parezca fascinante y quisiera hacerle un homenaje. No. Si deseaba citarlo era debido a que existe un momento en concreto que me ha recordado a El aleph; el famoso cuento de Borges.
Nadie no obstante me podrá convencer (a no ser que muestre documentos que lo corroboren) que Borges no admiraba secretamente a Howard, tal y como deja claro este fragmento de «La torre del elefante». El cual, cuando lo leí por primera vez, repito, me retrotrajo directamente a la magia que experimenté al leer ciertos relatos de Borges en los que se hacían todo tipo de recuentos históricos y fantásticos como es el caso de «El aleph». Además de también, ¿cómo no?, al mítico monólogo final emitido por el replicante interpretado por Rutger Hauer en Blade Runner.
Ahí lo dejo: «Hemos visto cómo los monos se transformaban en hombres y los vimos construir las rutilantes ciudades de Valusia, Kamelia, Commoria y otras. Los hemos visto tambalearse ante los ataques de los paganos atlantes, pictos y lemurios. Hemos visto cómo los océanos se levantaban y sumergían a Atlantis y Lemuria, las islas de los pictos y las brillantes ciudades de la civilización. También vimos cómo los supervivientes de los reinos pictos y los atlantes construían su imperio de la Edad de Piedra y luego cayeron en la ruina, enzarzados en sangrientas batallas. Hemos visto cómo los pictos se hundían en los abismos del salvajismo y cómo los atlantes volvían a descender al nivel del mono.
1ºimagen… gran metamorfosis…..esas dos esferas en los colmillos del hombre elefante…..toros embolados del levante español…….
2ºimagen…..veo a este «cabeza de elefante» triste……y contrariado…..
3ºimagen…..la espada que parece la cuerda de un «funambulista» y «botafumeiro», oye la espada es desproporcionada……..
4ºimagen….los bocadillos de humo en la izq y el agua en el ojo en la dech…..
5ºimagen…..cadenas y gran tristeza……
6ºimagen….oro
PD….a partir del 2:45 hay una parte oriental, de «elefantes orientales»…jajajjj…..para acabar con las posibilidades que tiene para continuar con su arte…..extraordinario…..especialissimo……….
https://www.youtube.com/watch?v=jEj5Ln6vdSA…..adrian belew..drive….live…..
1) Anuncio de Martini. Si no quieres estar tan triste como él, tómate un trago. 2) Una de las imaǵenes icónicas de los cómics de Conan. Tremendo Alfredo Alcalá. Tan grande que no voy a añadir nada. 3) Sí. desproporcionada la espada. En cierto sentido. «Primer encuentro de Teseo con el minotauro». 4) Cara conmovida de Conan frente un monstruo llorón. Escena maravillosa. 5) El despertar del monstruo. Alien. 6) El extraterreste enjaulado de District 9. PD: Excepcional Belew. Música a mitad de camino del espacio y una frontera árabe. Moldavia. Pienso en una banda sonora para el filme «El cementerio de los elefantes».
O mejor dicho, para «Tarzan en el cementerio de los elefantes».