El diploma
Sugiere el budismo -y estoy de acuerdo- que todos los seres merecen ser felices. Que es necesario que comprendamos esta máxima para enriquecer...
Según el narrador del relato, aquel que confesaba sin rubor haber falseado algún esplendor, alguna atrocidad y quizá, también, alguna misteriosa monotonía de la historia narrada, probablemente la lotería fuera omnipotente. Y, en este sentido, aceptar los errores del azar en el orden de los números, no significaba, en ningún caso, contradecirlo sino corroborarlo. Pero esta afirmación, acaso una aporía, por más que cubría un inmenso contingente de posibilidades (aspiraba, de hecho, a contenerlas todas), no sé si consigue hacerlo con aquello que me sucedió la pasada semana. Voy a explicarlo.
0 comentarios