El cochinillo
De los años en los que jugué con pasión al fútbol, me quedó clara una lección. Que el rival más peligroso no era en muchas ocasiones el club...
Un día, en cualquier caso, profundizaré en esta obra que con tanta visceralidad refleja esa ceremonia de entronización juvenil (unida a un desprecio por la sabiduría senil) que se ha producido en las últimas décadas y las razones por las que Bioy Casares pudo escribirla. Hoy no deseo hacerlo. Simplemente la he citado porque estoy pensando en abrir un pequeño diario sin orden ni forzosa continuidad -lo mismo escribo una o dos entradas que veinte o ninguna más que ésta- sobre mis experiencias con las mascarillas. Algo muy breve y sencillo donde poder informar con un tono aséptico y objetivo de ciertas experiencias que todos vivimos actualmente, las cuales hace poco más de un año nos hubieran parecido ciencia ficción y ahora estamos peligrosamente normalizando. Forman parte ya de nuestra vida cotidiana.
Quiero aclarar, eso sí, que no estoy ni a favor ni en contra del uso diario de las mascarillas. Un año después sigo sin saber demasiado del coronavirus. (¡Ruego que levante la mano quien tenga certezas absolutas sobre este tema!) No soy de los que está en contra de la vacuna con todo su alma pero tampoco de los que piensan que es el remedio absoluto para nuestros males. Vivo en completa perplejidad. No tengo miedo de contagiarme pero tampoco soy un suicida y continúo tomando las protecciones necesarias. Así que ruego que no se consideren las siguientes líneas como un alegato irresponsable para romper las normas sanitarias. En realidad, no pretendo con ellas nada más que dar unas cuantas pinceladas sobre esta nueva normalidad que ni rechazo ni acepto. Simplemente no la comprendo. Ya creo que nos ha acabado superando a todos. Ahí las dejo.
2b) A medio camino del bar, hay un comercio multiusos. El joven que lo maneja se encontraba en la puerta. Lo saludé, me saludó y a continuación me gritó. Me dijo que yo estaba usando una mascarilla sin homologar. Es la primera frase que me dirige en varios meses pues no he tenido necesidad, durante los últimos tiempos, de comprar ningún artículo en su tienda. Me sorprendió por cierto lo que me indicó porque, hace una temporada, leí en alguna parte que el tipo de mascarilla que yo suelo llevar (comprada en una ferretería) era muy útil para no contagiarse de coronavirus. Tal vez ya no lo sea o puede que nunca lo fuera.
1ºimagen:….bañera surrealista usada en la pelicula «molokai la isla maldita»-1959……
2ºimagen:…..buen ejemplar de orejas horizontales (david lynch)………..
3ºimagen:…inadmisible….mejor seria la escultura de esta situacion pero sin cabezas….aire = gas letal zyklon b…
4ºimagen:…..un dato es suficiente para identificar lo retratado………….
5ºimagen:…..un poligono que sustituye a la naturaleza……y el otro dato identifica a «cirujana de compostela»…
PD:…..es necesario que comercialicen las mascarillas transparentes = sonrisa de la 1ºimagen…….
https://www.youtube.com/watch?v=425GpjTSlS4………una gran vacilonada……r&tamla-1961………
1) No conocía la película Molokai. Pero sí que encaja con la tortura oriental. 2) Cabeza borradora 5. 3) Mascarilla light. Toma margarina y usa mascarilla 4) ¿Le pondrán una mascarilla a estatuas de Julio Cesar y Octavio en Roma? 5) La joven de la tuerca. PD: clásicos para vender yogurth, medias y coches